La mueca
La muerte no llega sola. Siempre trae algo. No me refiero a las resultas físicas y químicas, que pululan sobre el cadáver, y que prosperan hasta hacerlo desaparecer. Tampoco hablo del dolor y de la fría soledad de una ausencia que se sabe definitiva, para siempre, eterna. Digo que con la muerte llegan estigmas y señas. Me refiero a las brujas y a los espíritus que son cohorte y multitud de esa malnacida.