La Plaza de Abastos pierde este verano la intensa actividad de otros años aunque mantiene su calidad
La Plaza de Abastos, el centro neurálgico de la vida en la ciudad durante la época estival, no goza del mismo trasiego de gente que en otros años. En verano, suelen cohabitar bajo sus muros los lugareños y los nativos que en su día marcharon a otros lares en busca de un mejor porvenir y que regresan en estos días a reencontrarse con sus raíces. Pero, según el testimonio de los comerciantes del mercado de abastos, se les está echando de menos, y eso está también notando en las ventas, donde los comerciantes suelen hacer, y nunca mejor dicho, su agosto. El fin de semana de la Aparición y el puente de la Asunción, fueron como el oasis en el desierto.