Algo más que el Black Friday
ALFREDO YBARRA
Somos tontos de capirote. Sí, ese gorro en forma de cucurucho invertido que desde la Edad media se colocaba sobre la cabeza a todo aquel al que acusaba de algún delito, pecado o herejía. Aquel que llevaba puesto dicho capirote era objeto de escarnio público, siendo el centro de burla del populacho que se agolpaba en las plazas públicas donde eran exhibidos los castigados por el tribunal eclesiástico.