MONUMENTO DE ANTONIO GONZÁLEZ OREA EN EL ALTOZANO LA MARQUESA DE ANDÚJAR. FACEBOOOK HEREDEDEROS ANTONIO GONZÁLEZ OREA

Arte y Cultura

OPINIÓN ·

A lo largo del mandato del gobierno municipal del PP que va andando, es cierto que lo que se refiere al área de Cultura va relativamente bien

ISABEL RECA

ALTOZANO

Lunes, 16 de marzo 2026, 20:04

Yo no sé si al final el Arte y la Cultura van a ser incompatibles. Al menos por lo que a la ciudad de Andújar ... se refiere. A lo largo del mandato del gobierno municipal del PP que va andando, es cierto que lo que se refiere al área de Cultura va relativamente bien y con provecho, aunque como todo, en esta vida, habrá quien opine que es mejorable. Conciertos, presentaciones de libros, todo tiene una buena respuesta de público y hasta se ha conseguido reabrir el Teatro Principal remodelado. Pero he aquí que el Arte, que debiera ir ligado a esa Cultura, es como si le hubiera salido un «grano», cuyas raíces, por cierto, vienen de antaño. Viene todo ello a colación a la polémica ¡cómo no! suscitada con las obras del insigne escultor González Orea y su ubicación. El tema es tan antiguo, como el hecho de la donación y la entonces llamada «casa museo». Permítaseme que personalice un tanto.

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En vida del escultor, cuando andaba «enfangado en la creación del monumento a las Navas de Tolosa, de poco o nada contaba con el apoyo de esta ciudadanía que ahora tanto sabe de él; incluso a la hora de esa «donación de su obra o parte de ella, al municipio y aquel no trato de su casa-museo, fue un cambio, permítaseme la burda expresión, por un «plato de lentejas», lo que vino bien a la remodelación de la iglesia conventual de las Capuchinas, para situarlas. No era la mejor calle para un museo, pero Orea ya la tenía, junto a la convocatoria de una Bienal que le dio nombre y promoción. La Bienal, no voy a entrar en las causas, fue decayendo y el Museo no era precisamente lo más visitado, mientras la recóndita vivienda se va cayendo de vieja y abandono, por los desacuerdos entre quienes debieron de ponerse de acuerdo en su día. Si el constituir el edificio que alberga el Teatro Principal en un Centro Cultural es un acierto o no, está por ver; mejor espacio, lugar y luminosidad tiene, otra cosa es que la decisión guste o no a quienes tanto entienden, ahora de su obra, porque de quienes en plena producción le acompañaron y saben de su autentica valía, aun no hemos escuchado una sola palabra; demagogia a través de las redes sociales, la justa.

Puedo presumir y presumo, de conocer de forma directa, tanto la obra de Fuentes del Olmo, como de Orea, incluso de haber participado en algunos de sus actos de reconocimiento, en vida, donde, sólo en el caso del primero más recientes, pocos iliturgitanos asomaron por allí, sobre todo de quienes ahora «se parten el pecho» por un dignísimo museo y sino que devuelvan lo donado.

No seré yo quien imponga, ni siquiera sugiera el espacio, doctores tiene el Arte y la Cultura para ello y meterme yo en ese berenjenal, pero sobre todo dialogo, un dialogo constructivo para encontrar la mejor ubicación, aunque nunca será la mejor para todos. Si la antigua iglesia de las Capuchinas se ha considerado por el gobierno municipal, que no por toda la Corporación que debe cederse a la Cofradía Matriz e impulsar el Teatro Principal como Centro Cultural, explíquese hasta la saciedad. Menos mal que la actividad Cultura, Social o de otra cualquier índole, no se para y la vida, en este caso los actos continúan desarrollándose con absoluta normalidad y según programación, ya sea en herrería, convirtiéndose en la capitalidad internacional, gastronomía, con la III Feria de la Carne de Monte y hasta lo que parece molesta algunos, baile por sevillana. Y además se ha vivido una «Andújar en Misión», ochocientos años después de la fundación de la primera iglesia católica en la ciudad. No ha sido una misión a la vieja usanza que aquella que recordamos quienes peinamos canas. Ha sido una Misión adaptada al siglo XXI, con fe y solidaridad, y en plena vorágine preparatoria de los cultos que hermandades y cofradías dedican a sus respectivos titulares que luego procesionarán en los días de Semana Santa y cuando es bueno recordar que ese tiempo es algo más que imágenes en la calle y religiosidad popular, que también, pero sin olvidar lo que hay, lo que se ofrece en el interior de los templos.

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