Jóvenes anderas acompañan a la Virgen en su procesión nocturna. / J. C. GONZÁLEZ

61 cofradías sistieron a la celebración, seis más que en 2019

Volvió la noche gloriosa con fe renovada

Devotos y cofrades experimentan un encuentro gozoso y emotivo tras dos años de orfandad mariana

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ BASÍLICA-REAL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA (Andújar)

Por fin volvió a reeditarse la noche mística recuerda como se engendró hace ahora 795 años la «devoción más antigua de Andalucía», como subrayó al final de la Eucaristía del retorno de la celebración de la Aparición el presidente de la Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza, Manuel Vázquez.

Una devoción renacida brotó del alma de los miles de cofrades y devotos en el reencuentro cara a cara con esa Morena Luz de Luna que les robó el corazón y que una maldita pandemia les privó de su cita anual. «Hemos retomado la Aparición de 2019 con unas ganas máximas», confesó el hermano mayor de la Matriz de Andújar, Antonio Barrios, antes de la presentación de la pletórica y fervorosa presentación de ante la imagen de la Virgen de la Cabeza en el interior del templo.

Estas mismas sensaciones las experimentó Teresa mientras contemplaba en el interior del templo la presentación de las cofradías, quien desde antes de la pandemia había venido desde su Noalejo natal 15 años seguidos a la Aparición, «es algo muy grandes ver a la Virgen de nuevo en su camarín», señaló con una alegría que le iluminaba el rostro.

La primera que cofradía en presentarse fue la cordobesa de Luque, localidad enclavada en la Subética. Esta filial se refundó en el año 2011, «esto supone una emoción muy grande volver tras dos años de ausencia y en las casas hemos tratado de vivir como hemos podido la fe». Contó como la cofradía en Luque existía desde hace 400 años, «se perdió y se ha vuelto a revivir», relató.

Un total de 61 cofradías mostraron su veneración y respetos a la imagen de la Virgen de la Cabeza, reinante otra vez desde su camarín bendito. El acto de la presentación concluyó con la cofradía de donde era natural el pastor Juan Alonso de Rivas, Colomera. Sus integrantes lanzaron unos 'vivas' más exclamativos y sentidos.

Los 25 años de Málaga

El regreso de la celebración de la Aparición llegó en un momento muy especial para la cofradía filial de Málaga, que anda sumida en su 25 aniversario. Además su coro, tuvo la oportunidad de cantar en la Misa, por lo que la devoción se aromó de 'verdiales', 'malagueñas' y de esa mezcla inconfundible de la brisa marinera costasoleña y de los aires serranos andujeños.

El presidente de la filial malagueña, Benito Cachinero, relató el desasosiego y la desazón que le provocó en los dos últimos años dejar a sus hermanos en Málaga, «aunque tuvo el privilegio de venir, he vivido los momentos más tristes desde que conozco a la Virgen de la Cabeza y esto no quiero vivirlo más», imploró Cachinero, un romero y devoto de los pies a la cabeza, porque no en vano ha realizado varias veces el camino andando desde Málaga hasta el Santuario de Andújar.

Para olvidar estos amargos momentos, el 25 aniversario le va a permitir vivir grandes hechos como la procesión de la imagen de la Virgen de la Cabeza que e venera en la ciudad malagueña por el centro para presidir el rosario de la Agrupación de Glorias a mediados del mes de octubre, «la devoción está muy implantada en nuestra ciudad y su cofradía se hace querer», confirmó el presidente de la Agrupación de Cofradías de Gloria de Málaga, José Herrerías, quien quiso acompañar a las cofradía filial de Málaga, que se apresta a vivir un hecho inolvidable como se hará en Andújar en el mismo mes de octubre con la bajada de la Virgen a la ciudad. Serán dos grandes acontecimientos que dejarán atrás el tormento y la zozobra de la pandemia y servirán de pretexto para pedir por el fin de las muchas penurias que asolan a la humanidad hoy en día.

Procesión

Tras la presentación de las cofradías, llegó el momento que ansiaban muchos devotos, deseosos de ver pasear a su 'reina y madre por las faldas del Cabezo'.

La Virgen de la Cabeza salió jubilosa por las puertas del templo, perfumada por el mar de pétalos de rosas que le lanzaron desde el balcón, en una noche donde la pletórica luna llena rivalizó con las refulgentes estrellas en la que era su noche, la de la lluvia de las 'perseidas'. Pero fue la 'Morenita' la que más brilló en los corazones ebrios de fe que acudieron enardecidos a aclamarla y exaltarla entre lágrimas y sollozos. El manto rosa que llevó la Virgen, testimonió como está presente en los desvelos y ensoñaciones de cualquier persona, independientemente del lugar.

En la década de 1980 una niña de Jódar había soñado con la Virgen de la Cabeza, que se mostraba con un manto rosa. Cuando subió con su familia al Santuario comprobaron que en su ajuar, la Virgen no tenía ningún manto rosa y la familia recaudó fondos y donó este manto de terciopelo rosa bordado en oro con diseño sencillo.

Pues hechos como este, los vividos en la Aparición y de como los devotos de La Morenita se agarraron a ella con su fe inquebrantable en lo más duro de la pandemia, han impactado en el obispo de Jaén, Sebastián Chico, quien reconoció en su homilía que esta advocación es un espejo donde mirarse, «hace 795 años, el pastor de Colomera, Juan Alonso de Rivas, queremos encontrarnos con el rostro de la Virgen». Este hecho insonsable se acerca a los ocho siglos.