Luis Miguel Alaminos durante su alocución. / J. C. GONZÁLEZ

La Orden Trinitaria lleva ocho siglos impregnando su redención en la ciudad

El rector del Santuario, Luis Miguel Alaminos, instruyó en el ciclo de conferencias de la Virgen de la Cabeza sobre la incidencia trinitaria

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR

Una conferencia sobre la incidencia de la Orden Trinitaria en la ciudad, puso el colofón al X Ciclo de Conferencias la Virgen de la Cabeza en la Cultura, donde se ha conmemorado los 100 años de construcción de la ermita de la Virgen de la Cabeza, se ha recordado la labor de la mecenas de las obras, Agustina Pérez de Vargas, y la trayectoria de José Corbella, el constructor de la ermita, y que dejó un amplio legado en la ciudad. También se ha desmenuzado el arte y la religiosidad popular de aquella época.

La Orden Trinitaria tiene un amplio bagaje en la historia de la ciudad. Su implantación data del año 1244 y también tiene su relación con la ermita, aunque en el momento de su construcción eran las monjas trinitarias las que allí estaban asentadas, porque los trinitarios se ubicaban en el complejo de San Eufrasio hasta la época de la desamortización. Ya en el año 1930 aterrizaron de nuevo para gestionar el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, justo antes de la guerra civil.

El rector de la Basílica Menor y Real Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, el padre Luis Miguel Alaminos, instruyó en su conferencia sobre la semilla trinitaria que ha germinado en el municipio. «En los laicos, seglares y devotos de la Virgen de la Cabeza por su preferencia con los más necesitados, y en particular por nuestros hermanos, los cristianos perseguidos». Esa impronta también se refleja en el colegio Virgen de la Cabeza y en el convento de las Monjas Trinitarias. «Que han marcado un estilo y un compromiso con la sociedad de Andújar», instruyó Alaminos.

90 años en el Santuario

El pasado año 2020 se cumplieron 90 años de la llegada de la Orden Trinitaria al Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, calificada como una 'experiencia de gracia' por parte de su actual rector. «Donde nuestro padre provincial de aquella época, Pedro de Santa Teresa, dijo que nos hacíamos presente en esta ciudad y en el Santuario, a costa si fuera necesario de nuestra vida porque nuestros tres trinitarios mártires entregaron su vida por la causa del Evangelio y de Cristo en la guerra civil», apostilló.