Los anderos portan a la Virgen con fervor, inusitado esfuerzo y pasión marinana desbocada. / J. C. G.

Estampas como la despedida en el cementerio, la gran muchedumbre por el camino serrano y su entrada jubilosa al cerro ya entrada la noche por el Membrillejo, legarán a la devoció estampas imborrables

La 'Morenita' ya vuelve a reinar desde el camarín y seguirá en el corazón de Andújar y de sus devotos de todas partes

Multitudinaria despedida de la imagen en la ciudad y memorable peregrinación del regreso al cerro

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDÚJAR

La Virgen de la Cabeza ya está entronizada en su camarín de Sierra Morena. Atrás ha quedado una bajada de la imagen a la ciudad de Andújar, que ha dejado una huella muy profunda y ha revitalizado las almas devotas, tras pasar momentos duros, aunque en otras ha generado un desconsuelo y pena, aunque estas vivencias la guardarán en lo más profundo de su corazones. Han sido dos semanas que serán imborrables, y que a buen seguro, dejará estampas indelebles ya para la historia de la devoción secular y universal.

El día de regreso al santuario amaneció frío y diáfano. La madrugada fue intensa y solemne, porque la cofradía matriz empezó a anunciar con un redoble tierno y fervoroso la despedida de la imagen por las calles, mientras se desarrollaba en el interior del templo de Santa Marina la vigía que desembocó en la Misa presidida por el obispo de la Diócesis de Jaén, Sebastián Chico. Una multitud aguardaba dentro y fuera del templo.

Cuando el rubicundo y meloso sol otoñal espejeaba sobre los muros enhiestos de Santa María, se inició el recorrido por las calles de la ciudad. En las puertas de la iglesia de se encontraba Antonio 'El Liebre' un peregrino devoto de bandera quien relataba para IDEALcomo fueron sus primeros recuerdos de la bajada. Se remontan a los confines de la década de 1950, cuando la Virgen vino a Andújar en el Año Santo de la Misión. «La Virgen bajó en carroza hasta las Viñas y después la gente la acompañó a Andújar con un señorío impresionante», narró. Antonio ha bautizado a más de 1.000 peregrinos.

Los momentos más culminantes en la ciudad se vivieron en la despedida a las Trinitarias, el saludo a la casa de la cofradía matriz de la calle Vendederas, la reverencia a las Madres Mínimas y el tránsito por el cuadro de la Virgen para enfilar el paso impactante por el cementerio donde la Virgen se introdujo en la jaula y se despidió de los seres queridos. En la calle Jesús María, muy cerca del cuadro de la Virgen el rector del Santuario, el padre Luis Miguel Alaminos, sirvió de bálsamo a Dolores, que lloraba desconsoladamente por la partida de la Virgen. «No llores mujer, que La Morenita se ha quedado en tu corazón y en el de todos los habitantes de la ciudad de Andújar», le animó. Este es el sentimiento que ha quedado grabado en esta bajada.

Peregrinación

El manto de la Virgen se confabuló con una serranía que trató de esbozar las pinceladas del otoño que la pertinaz sequía se obstina en aletargar. Una hilera de peregrinos acompañaron a la Virgen por la sierra desde primeras horas de la mañana, hasta caer la noche.

En la ermita de San Ginés se produjeron escenas calificadas de 'apoteósicas' por sus custodios, la asociación Peregrinos del Alba. Allí los andujareños esperaron a la hilera de devotos que llegaban desbordante de fe y fervor. Pilar, Manuel y Elvira han advertido como se ha vivido con una incontenible y profunda emoción e intensidad esta bajada, aparte del revulsivo económico que ha supuesto para el comercio. Coincidieron en señalar que el golpe y mazazo que supuso para la pandemia ha acrecentado la devoción popular.

Este amor por 'La Morenita' penetra en los sitios más recónditos y humildes de la provincia de Jaén. Es el caso de La Bobadilla , integrado en el municipio de Alcaudete, de donde son Antonio, Jesús y Jaime que contaron como en la iglesia de San Isidro Labrador hay una imagen de la Virgen de la Cabeza. Unas 160 personas conforman el grupo parroquial. Confesaron que esta peregrinación les resultó muy especial. «Subes con Ella», resumió Antonio, a lo que Jesús añadió que aquí es donde «donde se muestra la verdadera fe». Ellos son miembros del colectivo Peregrinos de Cuna, del que vinieron un buen contingente a acompañar a la Virgen por las inefables e inescrutables veredas serranas.

El caso del iliturgitano residente en Granada, Francisco Pajares, condesa su singularidad y simbolismo. Vivió la bajada en 2009 en la Catedral de Jaén cuando le concedieron la 'rosa de oro', «pero esta ha sido el colmo», Confesó que esta bajada ha sido muy preciosa, «la estoy disfrutando como nunca porque saber que la Virgen de la Cabeza posa sus pies sobre la cofradía de Granada es un satisfacción». Ese trono portó a la Inmaculada en Granada. Este andujareño residente en Granada es devoto de la Virgen de la Cabeza «desde el vientre de mi madre y recuerdo cuando subíamos en la romería en los camiones llenos de polvo con mi grupo de amigos de toda la vida como Francisco Fuentes Chamocho, Juan Rivilla, Anselmo. Juan José Gavilán y mis hermanos», rememoró. Por cierto, Francisco nació muy cerca de la iglesia de Santa María (donde fue bautizado), en la calle La Feria, que ha supuesto un reguero de fervor en estos días de estancia de la Virgen en la ciudad.

La hermana mayor de la Cofradía filial de Granada, Francisca Medina, catalogó estos momentos como, «histórico y único porque la Virgen bajó a visitar a sus Hijos al pueblo, para que seamos sus pies y Ella es nuestra vida entera». Aseveró que desde Granada, la Virgen de la Cabeza escucha las plegarias de sus devotos.«y nos está acompañando en el camino porque le cantamos, le rezamos le pedimos por lo que e hace presente en nuestro corazones», aseguró. Eso sucedió en la peregrinación de las más multitudinarias que se recuerdan.

Este relato lo hicieron en San Ginés, antes de lo que los peregrinos emprendieran el descenso al Jándula, cuyos pinares abrazaron anhelantes a los peregrinos al declinar la tarde serrana y tras atravesar el emblemático 'monumento del peregrino'.

HECHO HISTÓRICO

La peregrinación dejó un hecho singular. Debido al retraso de la comitiva por la ingente implicación de peregrinos, la Cofradía Matriz decidió que la Virgen subiera por el Camino del Membrillejo (el de las carretas) ya de noche y con la luna como testigo, en vez de Los Caracolillos, por lo que se salió del 'camino viejo' para que la noche no hiciera estragos en los serpeantes Caracolillos. La Virgen pasó el cerro ante el júbilo de las casas de cofradías y de las peñas, que ayer mostraron su aliento a los peregrinos. La imagen se entronizó en su camarín pasada la medianoche, tras pasear más de una hora por el poblado ante el intenso clamor de sus devotos.