La 'Morenita' iluminó a sus fieles desde la distancia en una inusual 'Aparición'
VIRGEN DE LA CABEZA ·
La celebración de este año, marcada por la pandemia, será recordada por el recogimiento, la solemnidad y la oraciónJOSÉ CARLOS GONZÁLEZ
Miércoles, 12 de agosto 2020, 19:36
La reina de Sierra Morena' no brilló por las calzadas de su Santuario en la mágica noche de la 'Aparición', ni las perseidas y estrellas refulgieron con esplendor en su constelación, porque un manto oscuro de nubes que cubrió el firmamento serrano, se confraternizó con la infinita pena que abatió a los miles de devotos de todas partes que no pudieron acudir a esta secular cita de 793 años de historia. El cielo descargó las lágrimas de sus fieles, pero al filo de la medianoche repicaron las campanas de muchas localidades donde la Virgen de la Cabeza extiende su devoción, para que llegaron a los corazones de muchos devotos. Pese a que no se produjo el encuentro fervoroso y catártico de los últimos años, 'La Morenita' sí que alumbró muchos de los corazones que laten con amor por Ella.
La pandemia motivó una celebración insólita de este hecho que fue germen de una de las manifestaciones marianas más célebres y egregias que se celebran en el mundo de la cristiandad. La celebración se redujo este año a una Eucaristía en un templo que se cerró 'a cal y canto' con el fin de evitar aglomeraciones, seguir todas las indicaciones sanitarias y garantizar la salud de todos y todas las asistentes, con un foro más reducido. Asistieron a la Eucaristía, presidida por el vicario de la Diócesis de Jaén, Francisco Juan Martínez Rojas, la junta de gobierno de la Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza;la subdelegada del Gobierno, Catalina Madueño, representantes del Ayuntamiento y de las fuerzas de seguridad, la Agrupación de Hermandades del Arciprestazgo de Andújar, la Federación de Peñas Marianas y Romeras y las cofradías filiales.
Cruz Roja instaló un dispositivo médico a las puertas del templo parala desinfección de las manos y el control de la temperatura de los asistentes. Un cirio con un crespón negro recordó a todas las víctimas de la pandemia. El lazo de plata que simbolizó la lucha por la consecución del hospital en Andújar, sirvió para homenajear a los sanitarios que se han batido el cobre para atender a los enfermos que han padecido en sus carnes la Covid-19. Este lazo simbólico fue sustentado por unos ángeles. La Virgen de la Cabeza vistió el manto de la coronación canónica de 1909 y lució las coronas de la Recoronación de 1960. Todos estos adornos tuvieron un fuerte marcado histórico en un altar preñado de elementos y mensajes simbólicos.
Misa
La celebración estuvo presidida por el vicario general de la Diócesis de Jaén, Francisco Juan Martínez Rojas y concelebrada por los hermanos trinitarios que custodian la Basílica, y el párroco de Santa María la Mayor de Andújar, Pedro Montesinos. Como acólito participó, el seminarista, Antonio Blanca.
Martínez Rojas inició su homilía haciendo alusión al pasaje del Evangelio de San Mateo que se había proclamado (donde Jesús cruzó el lago) y que enlazó con los miedos e incertidumbres provocados por la pandemia. El vicario recordó como el virus:«Ha desenmascarado nuestra vulnerabilidad y dejado al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras existencias, nos ha mostrado, -proclamó- cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida». En alusión a la rememoración de la 'Aparición', expresó como la Virgen de la Cabeza. «Quiere ser la madre de todos, quiere amparar a todos, quiere iluminar a todos, porque al pie de la cruz, en la persona del apóstol Juan, Cristo le entregó a toda la humanidad para que todos fuésemos también hijos suyos». Comparó el cerro con el valle de la vida. En la oración de los fieles se tuvo presente a las personas enfermas y fallecidas a causa del coronavirus.
La celebración concluyó con la entonación del himno de la Virgen de la Cabeza y con unos aplausos que retumbaron en el interior del templo y lo más profundo del alma de los devotos. Esta 'Aparición' será recordada por el recogimiento y la oración frente a las habituales marcadas por la celebración en los exteriores del Santuario, la posterior procesión de la Virgen por el poblado y los numerosos fieles que acuden a esta fiesta tan arraigada en la memoria de los iliturgitanos y devotos de la 'Morenita'.
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