Las banderas de la Matriz esparcen vientos de amor mariano a toda la ciudadanía

Jóvenes de la Cofradía Matriz tremolan sus banderas en el colegio Inmaculada Lasalle. / J. C. G.

Acercaron la Virgen de la Cabeza a niños, mayores y se acercaron al pueblo para anunciar el júbilo de la Romería

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZAndújar

El crujido y ruido de los cohetes y el ferviente amor a la Virgen de la Cabeza doblegaron una mañana adversa y nubosa en lo meteorológica, por lo que las banderas se acercaron al pueblo y a todas las edades para esparcir vientos embriagadores de fe y amor a la Virgen de la Cabeza. El sol se asomó por instantes para presenciar este profundo sentimiento de manifestación popular y mariana por colegios y residencias.

Las banderas de la Real Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza y toda su comitiva se asomaron en primer lugar en un jueves de romería, íntimo y señalado para la ciudadanía, a la Casa Hogar de Cáritas 'Andrés Cristino' para saludar a sus residentes que respondieron con cariño y gratitud. Allí fueron agasajados por los responsables y empleados y entregaron a todo el cortejo un pequeño pitico de barro con el anagrama de Cáritas. La llegada de las banderas avivó los recuerdos de estas personas mayores que acumulan un caudal de vivencias en torno a la Romería.

La comitiva se trasladó posteriormente al a la Casa Hogar de San Rafael de San José de la Montaña, donde los niños y niñas de la guardería los recibieron con un tierno desfile de carretas, banderas y ataviados con el traje de gitana y curro. Pasado, presente y futuro se unieron ayer en torno a la devoción que tiene garantizada su vigencia y consolidación. Ayer fue un día especial para las guarderías de la ciudad, que salieron por las calles a manifestar el relevo generacional de la Romería, porque sus niños y niñas están llamados a coger el testigo que le han legado le fe de sus mayores y la tradición.

Plaza de Abastos

Tras la salida de la Casa Hogar San Rafael, se unió a todo el cortejo la banda de música Maestro Amador, que se encargó de animar y alentar el espíritu de vecinos y visitantes. Las banderas se introdujeron un año más en la Plaza de Abastos, justo en un año que se ha remozado y se han cumplido los 80 años de su diseño y los 70 de su construcción. La Cofradía Matriz entregó los estadales a los vendedores y clientes, y allí dentro del recinto, se produjo el tradicional y emotivo beso de la gente que simboliza el hondo amor que le profesa a 'La Morenita' y que se testifica en la emoción desbocada de su gesto.

El flirteo y volteo de las banderas se adentraron al centro de la ciudad para dirigirse a la residencia San Juan de Dios y encontrarse de nuevo con los mayores. En este lugar se repitió las escenas de todos los años, porque se reeditó esos bailes a sones de los pasodobles romeros, entre los residentes y los integrantes de la Cofradía Matriz. Fue ese tierno homenaje que constantemente se le brinda a los mayores que se lo merecen todo. Las banderas veneraron en la capilla de la residencia a la Virgen de las Angustias. El colegio Virgen de la Cabeza fue el foco de atención ayer de las guarderías y de las banderas, porque hizo partícipe a los devotos de la fiesta que celebra en estos días este centro educativo. La rondalla del Centro de Día esperó con los brazos abiertos y sevillanas a todo el cortejo. La directora, Maru Moreno, se mostró emocionada por la llegada un año más de las banderas. En el centro también se le dedicaron unas poesías a la Virgen de la Cabeza.

La publicación de banderas concluyó en el colegio Inmaculada Concepción Lasalle con el espectacular tremoleo de en el patio del centro educativo. Esta institución cumple 300 años. El director del colegio en Andújar, Rafael España invitó a vivir la romería con fe mariana.