ALTOZANO
Algún día de cualquier año, los ojos de ese puente a la entrada de la ciudad que no sabemos si romano o no, abrirá de ... par en par sus ojos y se integrará de lleno, como viene publicitándose desde siglos, en la ciudad, desde Córdoba la llana. Mientras si y mientras no, deja entreabiertos esas oquedades por donde, en sentido figurativo pasa la Historia de una Andújar que no termina de despegar; que parece que sí, pero que no, como las en torno al rio Guadalquivir.
Hace algún tiempo que se impulsaron con aquello de la mota. Antes, mucho antes que si el cambio de unas modernas torretas de luz, a cambio de viejos faroles que acabaron en paseos de capitales andaluzas, que si modernización o no. Pero ocurrió como con la historia y el devenir de la ciudad, que nos lo creímos. Y es así como empezamos a ver pasar por esos grandes ojos, grandes políticos que se volcaban una y cien veces, dejando pasar las aguas, una veces tranquilas, otras turbulenta.
El proceso de restauración se ha iniciado tras su adquisición por parte del Ayuntamiento en el actual mandato municipal, intentando que algún día no muy lejano, podamos dejar por escrito, «hoy al fin el rio Guadalquivir, a su paso por la ciudad quedó totalmente integrado en ella, como aquellos políticos que lucharon porque así fuera y hoy es un dulce paseo, sin transito ni vehículos pesados«.
Al fin hoy recompusimos lo que la historia nos fue negando, como esa economía hoy también emergente esos políticos que parece que sí, pero al final fueron no o casi no. Para empezar, Andújar recobra identidad con la restauración de Molino de las Aceñas Ubicado en la zona de la ribera del Guadalquivir, divulgará a las nuevas generaciones la relevancia que tuvieron los molinos de harina. El sendero restaurado entre el puente romano y el molino de las Aceñas ya empieza a captar adeptos. Las personas que han realizado este trayecto de unos cuatro kilómetros de longitud, han alabado el estado en que ha quedado y añaden que está rodeado de unos magníficos paisajes que ya empiezan a cautivar a los visitantes. A esto se une que le restauración del Molino de las Aceñas es ya un motivo de satisfacción. Hace unos años fue motivo de reivindicación de la plataforma un Paseo por la Ribera del Guadalquivir que venía demandando su arreglo ante lo que consideraba «un desinterés» por parte de las administraciones. Fue el entonces concejal del PP Juan Vicente Córcoles quien preguntó que si había una oferta de su propietario para que lo adquiriera el Ayuntamiento, y de ser así gestionar su adquisición. Una vez que el Consistorio lo adquirió en este mandato municipal, el Molino de las Aceñas recobra un valor histórico y ambiental, porque se ubica en un paraje de ribera puesto en valor para la ciudadanía, formando parte de un parque periurbano de la ciudad, para disfrute de tiempo libre sin olvidar la función didáctica para las nuevas generaciones, que desconocen la funcionalidad de esos molinos con la harina. Este antiguo molino está enclavado en la carretera de Los Villares de Andújar. Algunos datan su construcción en tiempo del Imperio Romano, otros, en los tiempos de la Edad Media. Impulsado por el cauce del río Guadalquivir y en su interior se llevaba a cabo la molienda del trigo, para convertirlo en harina, mediante grandes piedras de molino.
Junto al El Pósito, la Alhóndiga, el Peso de la Harina, este Molino de las Aceñas se unen al ramillete de enclaves de la ciudad relacionados con el producto de la harina, básico en la economía de subsistencia del Antiguo Régimen. Todos esos panes que alimentaron a los pueblos de la comarca, tuvieron sus orígenes no tan sólo en el campo donde se cultivaron esos trigos, sino también en este molino o aceña donde la mies era molida y convertida en harina, empleada por los panaderos.
Esta restauración se acaba de conocer cuando el Ayuntamiento está emprendiendo un plan especial en el río Guadalquivir para regenerar el entorno y adaptarlo al riesgo de inundación. Se trata de una herramienta de ordenación urbanística y ambiental que tiene como objetivo prioritario definir las condiciones de desarrollo de los márgenes del río a su paso por el término municipal. A esta misión se une acabar con el riesgo de inundaciones e integrar el río en la ciudad, que algún día veremos.
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