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Romeros haciendo la parada para almorzar en Lugar Nuevo.

Una Romería abierta y universal

La lluvia condicionó los actos y el peregrinar hasta la Basílica Santuario de la Morenita

ALFREDO YBARRA

Domingo, 30 de abril 2017, 01:14

Los días previos habían dejado los caminos y todo el entorno del Santuario húmedos, muy pastosos, y no muy favorables para eso de peregrinar a ... pie, o en caballería. Tampoco para las carretas y los miles de coches que realizan el camino romero hasta el Cabezo. El barro no es buen compañero para este transitar, ni para asentarse en estos lares serranos. Los chaparrones de estos días han calado muchas tiendas de campaña, muchos cobertizos, mucho resguardo romero. La sierra ha agradecido el agua, pero los romeros la hubieran querido mucho antes o después. Si miramos para atrás es algo propio de la fiesta romera ese tiempo que se enreda en sí mismo y con frecuencia lleva aparejada la inclemencia. Por eso los buenos romeros lo saben y lo son más en la aspereza climatológica. Al mismo tiempo, sí todo se mojaba, y deslucía en mucho, aunque los cantiles que acceden a las estribaciones del santuario de la Virgen de la Cabeza están regalando un fragor impagable de mil fragancias, contumaces, una visión de cielo limpio, que aunque gris, significa renovación inherente al simbolismo peregrino. La magistral dimensión de la naturaleza en estos pagos, con las lluvias se ha prolongado. Y ningún peregrino puede olvidar esta lección que en esa destemplanza climática afina los sentidos y así dimensionar en lo que vale que esta naturaleza serrana es la residencia más perfecta y genuina de la Virgen de la Cabeza.

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