Los frutales han quedado reducidos a la mínima expresión en Andújar y su comarca

Primeras granadas en la zona de La Isla. /J. C. GONZÁLEZ
Primeras granadas en la zona de La Isla. / J. C. GONZÁLEZ

Las deudas que han dejado los marchantes del Levante y la irrupción de las grandes superficies han mermado cultivos que gozaban de actividad

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZCOMARCA

Los frutales, que no hace mucho tiempo gozaban de mucha extensión en vegas y huertas del municipio, han perdido una enorme incidencia «ya apenas quedan», confirma el responsable local de UPA, Juan Santamaría. Los frutales sirvieron de sustento a muchas familias.

Su pérdida de pujanza la atribuye este dirigente agrario a que los comerciantes de la zona de Murcia «no pagan el producto que se llevan y a esto hay que añadirle los gastos que acarrean su cultivo, que no son rentables», explica. Santamaría precisa que en la zona del Sotillo y La Ropera suelen quedar algunos frutales como ciruelas y melocotones». Recuerda con un halo de nostalgia Santamaría como la zona de La Isla abastecía de estos productos a la ciudad, la comarca y de la provincia de Jaén «de muchas zonas venían a comprarnos y ahora tan solo nos queda un hortelano, que vende en la Plaza de Abastos», indica Juan Santamaría. Esta escasez de material no ayuda a la creación de industrias de transformación, que generarían riqueza en la ciudad.

En otra época funcionaron cooperativas hortofrutícolas que han desaparecido. «Ahora solo los frutales sirven para el autoconsumo de algunas familias, cuando antes servían de ayuda para muchas familias y ahora se está perdiendo mucho en el campo», lamenta este agricultor. Los costes de los cultivos, la escasa rentabilidad y las deudas que dejan los marchantes de la zona del Levante «ha provocado que las productores arranquen los frutales y los sustituyan por olivos», afirma.

COAG

El responsable de la COAG en a la ciudad, el conocido agricultor Francisco González, señala como tuvo que arrancar los ciruelos que tenía en sus parcelas y confiesa estar muy desanimado con la situación actual que vive el mundo del campo «los precios del algodón, el trigo y el aceite están por los suelos», clama. González fue responsable de una cooperativa hortofrutícula que desapareció hace ahora unos años.

González achaca al libre comercio y las grandes superficies el ocaso de los frutales en el municipio, y a nivel general «en fruterías y tiendas de barrio se van defendiendo, pero todo se está centralizando en las grandes superficies que traen naranjas de Chile y dejan que las nuestras se vayan al traste y así sucede en todo», denuncia este agricultor.

Francisco González dice que el único cultivo rentable es la almendra y agrega que los pequeños y medianos productores están pasando por una situación muy difícil «no es concebible que el precio del aceite esté a dos euros, lo mismo que una botella de agua en una gasolinera», deplora.

El dirigente de la COAG señala que la actual situación política no ayuda al sector porque argumenta que todas las amenazas de imposición de aranceles comerciales crea una redes de intereses «y no importa que la gente se quede en el camino», zanja.