El verdadero agosto para el comercio andujareño
La demanda de velas y flores y las reuniones y comidas familiares en el campo, impulsan las ventas en tiendas, negocios locales y supermercados en los Santos
JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ
ANDÚJAR
La tradición de honrar a los seres que ya nos dejaron se une en el municipio andujareño a la confraternización y comidas en el campo ... y en las viñas entre amigos y familiares en la festividad de Todos los Santos, y eso genera enormes y pingües beneficios en los comercios de la ciudad, convirtiéndose en una época de las que propicia más actividad económica para los establecimientos, que se frotan las manos tras dejar atrás un tórrido verano, que provoca un erial en la ciudad, y eso que en esta ocasión, se han tenido que suspender actividades de animación en el comercio, que se habían implantado en los últimos años.
La actividad económica y social gira principalmente en torno a la tradición, el comercio local y el desplazamiento hacia el entorno rural y los cementerios. Las familias realizan acopio de productos para las reuniones y comidas tradicionales, impulsando de forma significativa las ventas en el comercio local, tiendas de alimentación y supermercados de la ciudad. Se intensifica la demanda de flores, velas y el mantenimiento o adquisición de lápidas y trabajos en mármol, con empresas especializadas ubicadas en zonas como la calle Calancha y el Camino del Cementerio.
La tradición se conjuga en el municipio con la introducción e nuevas tendencias, porque en los últimos años, la concejalía de Juventud junto a colectivos locales ha organizado propuestas adaptadas para los más jóvenes, como escape rooms, juegos de rol y dinámicas de convivencia.
Esta festividad coincide además con la llegada del otoño, que invita en la ciudad a entregarse a las costumbres culinarias y culturales que singularizan en la ciudad y que un grupo de personas están empeñadas que no se diluyan con el paso del tiempo. Ese es el caso de Ana Arenas, responsable de una pastelería de la Corredera de Capuchinos, que es testigo de como en estos días la gente se lleva en cantidad las gachas caseras, las tortas de aceite, los pestiños, los huesos de santo, las batatas, los buñuelos, los roscos fritos de zumo de naranja que antiguamente elaboraban las abuelas, que son los dulces más característicos y representativos de esta época, «me piden hasta torrijas, pero eso ahora no toca, porque no podemos adulterar las fiestas y las épocas», señala Arenas, quien incide en este aspecto que se trata de inculcar a la población, a los turistas, y sobre todo a la gente joven la cultura gastronómica de la zona.
Eso sí, ya están fabricando los mazapanes, el turrón y los chocolates para ir anticipándose al frío y las próximas fechas navideñas. «Ahora hay un parón hasta el puente de la Inmaculada y después otro hasta los días previos a la Navidad, que es cuando empiezan a proliferar las compras y aprovechamos los intervalos para fabricar y sorprender a lo clientes», constata Ana.
Las flores
Jaime Pozo regenta una conocida floristería en la calle 12 de Agosto. Atestigua que este periodo del año es mucho más fuerte que romería, donde la gente le lleva sus flores a la Virgen de la Cabeza en la multitudinaria ofrenda del jueves romero en la plaza de España , «en romería se adquieren flores mucho más pequeñitas y ahora las familias depositan más ramos a sus seres queridos, por lo que el volumen de ventas se multiplica», afirma Jaime. Este año ha soportado mucha más carga de trabajo, porque existen menos floristerías en la ciudad. Pozo señala que los hábitos en este terreno, apenas ha cambiado.
Familias y amigos al campo
La salida en masa de familiares y amigos a las casas de campo y a las viñas propicia que las carnicerías, panaderías, pescaderías y los supermercados hayan estado atestados de gente en los días previos a la festividad de hoy domingo día 1 de noviembre. Y de eso, sabe mucho, Juan Marín, responsable de una tienda gourmet en la calle Doctor Montoro, que en esta semana ha cumplimentado más encargos y pedidos. Añade que Los Santos coincide con el inicio de la temporada de invierno, donde la gente empieza a dar cuenta de los platos tradicionales de Andújar, tan suculentos y ricos.
Ahora, por ejemplo, las migas son el plato más representativo de estos días, junto con el arroz, pero cuando pase esta festividad van a empezar a vender la carne de monte, el lomo de orza, la carne con tomate, «que son los platos más típicos de la gastronomía andujareña», reseña Marín.