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Pedro Montesinos con antiguos alcaldes y representantes de la Corporación Municipal. IDEAL ANDÚJAR
Sonrisas y lágrimas

Sonrisas y lágrimas

OPINIÓN ·

No se trata de ninguna película. Sonrisas y lagrimas han sido las dos manifestaciones más significativas del pasado fin de semana

ISABEL RECA

ALTOZANO

Lunes, 4 de septiembre 2023, 13:00

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No se trata de ninguna película. Sonrisas y lagrimas han sido las dos manifestaciones más significativas de los dos acontecimientos ocurridos en la ciudad este pasado fin de semana.

Con el día final del mes de agosto y los primeros de septiembre se celebraba la XIX edición de Anducab 2023, concurso morfológico y funcional del caballo de pura raza española, que tras algunos años, sino de decadencia, si de haber perdido fuerza, volvía por sus fueros y alcanzaba cifras de participación semejantes a los años de pujanza. Más de medio centenar de yeguadas no sólo de Andújar, Andalucía y España, sino del otro lado del Atlántico y un número de ejemplares rondando los dos centenares, que ha superado y en mucho a la ciudad del caballo, Jerez, dice mucho del interés y dedicación de los nuevos organizadores, que han mejorado pista y han climatizado las instalaciones, entre otras muchas mejoras del recinto, como la gran carpa instalada, con el objetivo puesto, por parte del nuevo gobierno municipal de aumentar no sólo la cantidad de equinos participantes, sino la calidad.

Un objetivo que cuenta con el apoyo y la ayuda de la Junta de Andalucía, que reconoce que más del 25% de los caballos de la provincia están censados en la comarca de Andújar y 1.000 explotaciones de las 4.500 de Andalucía. ANCCE, la Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española, reconoce las magnificas instalaciones de la ciudad, así como el mimo y cariño que los organizadores ponen, año tras año, en la celebración del Concurso. Por ello no es ni explicable, ni de recibo, lo de las «fotos» por separado. Los éxitos o fracasos son municipales, cierto que con el gobierno de turno, pero no parece muy lógico que visiten a ganaderos y expositores, por un lado el gobierno municipal y los dirigentes autonómicos y federativos y por otro el grupo de la oposición del PSOE, para que y en virtud de que; las sonrisas, mejor risas abiertas y compartidas, que son más saludables. Que este año se ha completado con una magnífica exposición fotográfica, pues para cuando se completó con otra actividad.

Las lagrimas vinieron del otro 'poder' y no del civil, sino del eclesiástico, porque sin querer, pero con su forma de comportamiento, se hizo querer, introduciéndose, y de qué manera, en la vida de los diversos sectores de la sociedad iliturgitana. Fueron las lagrimas del hasta ahora párroco de las iglesias de Santa María la Mayor y San Miguel y Arcipreste de la ciudad Pedro Montesinos y de su feligresía. D. Pedro ha pasado 16 años de su vida sacerdotal en una ciudad a la que llego de una tranquila parroquia de Alcaudete. No sabía lo que le esperaba. Los iliturgitanos no somos fáciles en este terreno y le han tocado 'miuras', que ni a Curro Romero. Su talento y su talante han hecho posible el ser aceptado y queridos por todos. Su buen hacer y su ejemplaridad, han hecho en cada momento que las aguas revueltas del Guadalquivir y sobre todo las del Jándula, a su paso por el Santuario de Sierra Morena no llegaran nada más que a eso, a revolverse.

Ha pesado más su labor pastoral y humanitaria, esta última especialmente como capellán del hospital Alto Guadalquivir, que todas las revueltas cofradieras a las que ha tenido que hacer frente y hasta un posible derrumbe de la torre de San Miguel literalmente dicho además de metafórica. La prueba de su talante estuvo no sólo ya en la cena de despedida, que bien pudiera hacerse un tratado de Sociología, sino en una Eucaristía en la que participaron incluso quienes se confiesan no creyentes.

En torno a la Misa y la mesa, junto a D. Pedro estuvieron no sólo los alcaldes que han pasado por el Ayuntamiento en sus casi dos décadas en la ciudad, sino dirigentes políticos de todas las ideologías y sus compañeros del clero. A todos, a unos y otros supo unir con su bondad y dedicación, sabiendo encontrar siempre el botón que necesitaba cada ojal. La ciudad, en cuyos estamentos, que no sociedad, supo meterse de lleno, cumpliendo el mandato del Evangelio, le devolvió esa entrega en la tarde noche del día 1 de septiembre, de forma masiva y con el pensamiento de que se iba o al menos se alejaba un buen pastor que cada vez que «se descarriaba» una oveja. Sobre todo si era de forma colectiva, utilizaba el cayado de la palabra, a veces el silencio, pero sobre todo el ejemplo. Se lleva con él la Patrona de la Diócesis, la Virgen de la Cabeza, pues solo cambia de 'barrio jiennense'.

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