Singularidad

Singularidad
ISABEL RECA

Que entre el casi centenar de pueblos y ciudades que tiene la provincia de Jaén, Andújar

es toda una singularidad, no cabe la duda.

Las ferias y fiestas de todos y cada uno de los pueblos tienen su origen y evolucionan con el transcurrir de los tiempos, pero pocas como la Feria de Septiembre del pueblo iliturgitano. Una feria, que nació como feria de ganado, en torno a la compra y venta de mulos , yeguas y caballos y que, andando los tiempos, en pleno siglo XXI, en el año 2019, vuelve a tener como núcleo central y atractivo, parte de esos animales, yeguas y caballos, a escala bien diferente. Negar que el concurso morfológico, Anducab, se ha convertido en el principal reclamo de la feria septembrina, sería negar la evidencia, y si no a cuento de qué se ha cambiado la fecha de la celebración.

Los argumentos esgrimidos en la presentación fueron un tanto peregrinos, la simultaneidad de ambas convocatorias, como cuando en su día surgió, tiene su tirón. Al igual ocurre con el Miting de Atletismo, después de los experimentos de los cambios de fecha. Lo que funciona, funciona y a que vienen los experimentos. Rectificar es de sabios y el personal iliturgitano piensa que es todo un acierto volver a hacer coincidir las tres convocatorias. Otra cosa será, que lo será, las valoraciones que los diferentes partidos políticos, con representación en la Corporación Municipal hagan cuando termine mañana la feria en el real.

Seguro, que todo no serán los coloristas fuegos de artificio que cierren la feria. Peros habrá los que cada uno quiera encontrarle. Habrá tormenta, seguro, como la caída en la madrugada del sábado al domingo, porque como entonces, habrá que decir que nunca llueve a gusto de todos. Porque mira que hacía falta el agua, pues ¡ea!, como dicen los de Jaén, va y cae justo el día clave de feria.

El festejo que nos ha faltado, y hoy sí que parece estar claro, a todos los niveles, es el taurino. Que Andújar, donde los aficionados al mundo de la tauromaquia es altamente patente, con ganaderías que pactan en su sierra, con un coso al que a todos se les llena la boca de centenario, no tenga ni una novillada, es como para plantearse lo que en el fondo, muy en el fondo está ocurriendo.

Incluso el propio regidor del actual Ayuntamiento, Paco Huertas, afirmaba en su día que una corrida en feria es una inversión que genera actividad en la restauración y el comercio de Andújar. Claro que entonces era 2012 y estaba en la oposición municipal, otra cosa es cuando se está en el gobierno y se tiene la responsabilidad de enfrentarse a los 'miuras' de la realidad. Por mucho que el concejal del área, Pedro Luis Rodríguez, afirme que desde la institución municipal están dispuestos a subvencionar los festejos taurinos, otra es los 'morlacos' casuísticos con los que lidiar. Son, creemos, y somos conscientes que la plaza de toros de Andújar, que se deteriora por días, ofrece no sólo la posibilidad del festejo taurino. Basta echar la vista atrás y recordar cuantos festejos, no taurinos y actividades ha albergado su anillo; desde cine de verano a conciertos de relevantes figuras y, recientemente, magníficos espectáculos de caballos.

El reto sigue ahí, y esa es una de las singularidades más subrayables de nuestra feria. Hemos pasado de ser un gran reclamo taurino, ¡ay aquellas corridas de los cincuenta y sesenta!, a un reclamo del mundo equino. Me apunto a lo de reforzar la personalidad de nuestra feria de mi compañero en estos espacios Alfredo Ybarra.