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David Calzado, tras el final de su pregón a San Eufrasio en el Teatro. ANDÚJAR IDEAL

En el artículo anterior de este rincón del periódico, hecho zaguán, hablábamos de cómo la ciudad es palabra, una palabra que es metáfora y esencia, ... germen de todo lo que Andújar es. Sí, la palabra es esa pura sustancia, una entelequia: ese modo de existencia que es al mismo tiempo su principio y su fin; el alma, en definitiva de Andújar. Y engarzaba mi columna con esa palabra tan elocuente, hecha escultura de la rotonda de entrada por el este a la ciudad, y con los pregoneros de la Romería de la Virgen de la Cabeza y de San Eufrasio.

Ya hablé de Francisco Manuel Carriscondo que en torno a la Romería tejió, fundamentalmente en verso, una intervención chispeante en referencia a la esencia local, distanciándose de lo reiterativo y monocorde. Y en esa línea, aunque con otros derroteros fue el pregón de David Calzado Carmona en honor a San Eufrasio, patrón de Andújar. Calzado, que ocupaba por primera vez el atril de un pregón, fue fiel a sí mismo y en ningún momento disfrazó su mensaje y su voz para agradar al monolitismo, tan en boga.

Mercedes Fernández Arco, que tuvo el privilegio de presentar en un mismo año a los dos pregoneros patronales con palabras que supieron incidir en el santo y seña de su identidad, de su trayectoria, de su humana vocación. En el caso de Calzado, reflejó sus principales rangos, señalando, que es un lujo de intelectual, de creativo, de defensor de las libertades, quizás desconocido en Andújar. Señaló cómo David Calzado es un hombre aperturista, un hombre levadura.

Afincado en Madrid, Calzado ejerce el periodismo, es crítico y gestor flamenco; escribe en periódicos de primera fila y en diferentes revistas culturales. Es profesor en distintos másters en gestión cultural de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido director de comunicación del ministerio de Cultura y Deporte, director de comunicación de La Casa Encendida y de productoras audiovisuales. Y sus entretelas rezuman ayes de añoranza alumbrando una loa por José Guirao, fallecido en 2022, y con el que trabajó codo con codo, como jefe de gabinete, en su etapa como ministro de Cultura y Deporte, compartiendo una estrecha trayectoria profesional y personal. Y, aunque viva en Madrid, David Calzado busca los momentos para recalar en Andújar con su familia o con su grupo de amigos de siempre para empaparse de la idiosincrasia iliturgitana. Igual ocurre con Francisco Manuel Carrisacondo, que reside en Málaga.

Durante su intervención, David Calzado ofreció un pregón marcado por la emoción, la memoria y el orgullo andujareño, mientras realizaba un recorrido personal por los recuerdos de su infancia y aquella ciudad con sabor a alma, de su paso por el Iliturgi de Tercera y de su entrenador Miguel Ángel Luque. Tuvo palabras para evocar aquel célebre estadio de San Eufrasio. Recuerdo como periodistas como José María García ponían al Iliturgi y su estadio como referentes en sus famosas peroratas. Calzado, entre versos de Serrat, habló de la barriada de San Eufrasio, de la legendaria historia de este obispo llamado 'el bien hablado' de aquel impulso a la devoción eufrasiana nacido en la nueva parroquia del barrio…

No faltaron alusiones a distintos personajes de la historia local, como por ejemplo al cantaor Rafael Romero, «personajes que hacen de Andújar un lugar singular e irrepetible». David Calzado hizo del pregón un viaje de vuelta que lo trenza con el discurrir y el pálpito de la ciudad.

Precisamente por esto último hablo de David Calzado y de Francisco Manuel Carriscondo. Los dos dieron a sus alocuciones vertientes poliédricas, distanciadas de los preceptos que parecen imperantes en los ámbitos de la 'nueva' religiosidad popular. Ambos son dos grandes profesionales con importantes reconocimientos, uno como docente universitario y prestigioso lexicólogo, el otro en la cultura, el flamenco y la comunicación. Los dos llevan en sus venas la andujanía. Y es importante, como en estos casos se ha hecho, abrir las puertas de una Andújar que percibo reconcentrada, mirando sólo para intramuros, volcada en un localismo al que le cuesta contar con la 'Andújar de afuera' Cuando la ciudad se caracterizó por ser siempre acogedora y abierta.

Son muchos los iliturgitanos que están fuera y que gozan de prestigio en diversos campos. Me estoy acordando de, por ejemplo, Alejandra de Córdoba Estepa, destacada arquitecta reconocida internacionalmente como una de las figuras más importantes en el diseño de hoteles a nivel internacional, que recibía la bandera de Andújar el pasado viernes. También recibía la bandera local José Luis Criado Barragán, notario en Cataluña y gran referente del París-Dakar por su trayectoria de participación en el mismo. Son personajes que hay que vincular de mil maneras con el devenir de Andújar. La ciudad necesita salir de su ostracismo y respirar un aire más multivitamínico, y como otrora, polifónico.

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