Radiactividad no solo en Chernóbil

Radiactividad no solo en Chernóbil

Las secuelas de la Fábrica de Uranio de Andújar (FUA) vuelve a estar de actualidad

José M. Liébana
JOSÉ M. LIÉBANA

La aclamada miniserie de televisión 'Chernobyl' ha reabierto el debate, en los medios de comunicación y en las redes sociales, sobre la energía nuclear y las medidas de seguridad de quienes trabajaron con materiales radiactivos, como los denominados 'liquidadores' de la central ucraniana. O como los 126 empleados de la Fábrica de Uranio de Andújar (FUA), fundada hace ahora 60 años y de los que han fallecido 111, casi todos por distintos tipos de cáncer y patologías asociadas. Su situación, de la que tanto se ha hablado y escrito en las tres últimas décadas, llega hoy al Parlamento andaluz, a través de una Proposición No de Ley (PNL) presentada por el grupo de Adelante Andalucía, que pide el reconocimiento de la enfermedad profesional para este colectivo que trabajó durante más de 20 años sin ninguna protección.

La FUA, inicialmente denominada Fábrica General Hernández Vidal, fue ideada con el fin de preparar un concentrado de uranio para su posterior enriquecimiento y abastecer así la primera central nuclear española, Zorita, en Guadalajara. El uranio llegaba de las cercanas minas de Cardeña (Córdoba) y de la ubicada en el actual Parque Natural de la Sierra de Andújar.

Funcionó desde 1959 hasta 1981. Unos años antes aparecieron las primeras secuelas de la exposición a la radiactividad y los primeros trabajadores muertos por cáncer. Una década después comenzó el desmantelamiento de la FUA y el sellado completo de sus instalaciones y de los residuos radiactivos, bajo un enorme montículo blindado.

Este proceso concluyó en 1995. Una vez finalizado el 'período de cumplimiento' inicial, de diez años, en 2005 se comprobó que los niveles de radiactividad del lugar - que está alejado de la población - no eran aún los idóneos. De hecho, el Consejo de Seguridad Nuclear debe realizar anualmente una inspección para conocer los índices de contaminación de la zona y de las aguas subterráneas.

Inspección reciente

La última inspección, la vigésimo tercera del Plan de Vigilancia y Mantenimiento de la FUA, fue realizada en octubre de 2018 por los funcionarios del Cuerpo Técnico de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica, que no observaron «alteraciones importantes en los elementos del dique, a excepción de la existencia de madrigueras de conejos activas» en algunas zonas de la parcela.

También, que la inspección recorrió el meandro del río próximo y las orillas no presentaban desprendimientos, que los equipos utilizados en la toma de muestras del filtrado sigue sin actualizarse, «lo que origina dificultades en el proceso de toma de muestras», y que tampoco se observan alteraciones significativas en las imágenes tomadas por un dron de la escombrera.

El acta de inspección también habla de la nueva revisión del modelo hidrogeológico de base, que data de 2004, y que el nuevo modelo permitirá hacer «predicciones del comportamiento y evolución del contenido en uranio del agua subterránea del acuífero de la FUA».