Tradicional puesto de vinos instalado en la Plaza Vieja. / J. C. GONZÁLEZ

Propuesta de futuro

«Vaya por delante, que la diversión no ha faltado en ni un solo momento, tanto para pequeños, como para mayores; si acaso, ha sido la tercera edad la que no ha tenido su día»

ISABEL RECA OPINIÓN

Antes de que la clase política, gobierno municipal y oposición, hagan su análisis de la original feria 2021, que lógicamente ha de ser del color del cristal con el que se mire, nos adelantamos con la opinión de la calle y con lo que se ha dejado ver en estos días calificados de no feria, pero que han sido, se puede afirmar, más feria que nunca, aunque sin sus puestecitos de turrón. Vaya por delante, que la diversión no ha faltado en ni un solo momento, tanto para pequeños, como para mayores; si acaso, ha sido la tercera edad la que no ha tenido su día. Desde la ubicación actual del recinto ferial, donde ya no se baja, sino que se sube a la feria, el espacio le vino grande, por mucho que se plantaran arboles, se acotaran espacios y demás. Esta no es la feria, en cuanto a dimensión, que Andújar necesita.

Desde entonces acá, se ha intentado de llenar de contenidos, no ya las noches, con sus actuaciones, sino los días, entre ellos con comidas y encuentros, que no siempre han terminado de cuajar, por mucho que se haya querido vender. Mientras aquellas casetas no terminaban de ser un éxito mañanero, a las pruebas están las que han ido desapareciendo, entre ellas las de la Plaza Cofrade, el centro de la ciudad estaba solitario. Desde el sector hostelero se había pedido, en más de una ocasión, solución al Ayuntamiento, sin que se le hubiera dado, no ya solución, sino respuesta. Mire usted por dónde, ha sido la covid-19 y las medidas sanitarias las que han venido a ofrecer una solución de cara al futuro. No se trata de copiar, que también para eso somos muy avezados, se trata de ver la realidad y hacerla patente. Sin necesidad de barras en la calle, los bares, por doquier de la ciudad han estado más que repletos durante el día, pero también, lógico durante la noches, con los horarios establecidos las medidas. Lo que se dice caja, sí que han hecho. Ahora bien, como se trata de un experimento circunstancial y condicionado, si que se puede analizar. Y el análisis es tan simple, como copiar, ya he escrito que eso no se nos da demasiado mal, el modelo malagueño, feria de día en el casco urbano y feria de noche en el paseo del ferial. Cuestión de ajustes y acuerdos.

En cuanto al paseo de carruajes y enganches, cada vez mayor en número y al que le acompañaron algunas amazonas y jinetes, algunas puntualizaciones. Los maravillosos y elegantes trajes de flamenca que por estos lares se usan, ¿dónde estaban? Del mismo modo, que amazonas y jinetes, complementados, mucho mejor. Resaltar y dar prestancia a lo que nos es propio, servirá, en ediciones futuras y bajo la normalidad, para atraer visitantes y evitar el éxodo a la playa de los iliturgitanos, que a tenor por el bullicio de estos dios en nuestras calles y por aquello de que aun no se organizan «salidas con motivo de la feria» han hecho de la que dicen no feria, unos días más concurridos que en años anteriores a la pandemia.

Si nos ponemos, entre todos, organizadores y usuarios a analizar lo que han sido estos días y como se han desarrollado las actividades programadas y cual la respuesta de la ciudadanía, quizás estemos ante una nueva propuesta de feria de septiembre futura, con un preámbulo en Anducab y de la Feria Multisectorial. De momento, la corrida de toros, pese a la escasa publicad ofrecida, fue un éxito, aunque lógicamente no de público, medio aforo, pero había ganas; y lleno hasta la bandera, mañana y noche de la hostelería, con buena respuesta en los conciertos.