Procesión de San Vicente de Paúl por la barriada de la Plaza de Toros. / CARLOS ÁNGEL GÁLVEZ

Procesión extraordinaria e histórica de San Vicente de Paúl en Andújar

Sirvió para conmemorar el 25 aniversario de la Familia Vicenciana, con sede la parroquia de la Divina Pastora y que lleva este tiempo trabajando por los pobres

JOSÉ CARLO GONZÁLEZ ANDÚJAR

La imagen de San Vicente de Paúl, que se halla en la parroquia de la Divina Pastora, realizó el domingo día 25 de septiembre una salida procesional para conmemorar el 25 aniversario de la Familia Vicenciana.

Esta procesión estuvo auspiciada por el párroco Miguel Sánchez Alba, con la idea de recordar la misión de Vicente de Paúl de evangelizar a los pobres. También se involucró a la Concejalía de Festejos. La concejala de Formación y Juventud, Teresa Fernández- Pacheco que acompaño esta salida acompañó en la salida procesional.

La organización corrió a cargo de la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús en su

Agonía Del Huerto y Nuestra Señora de los Dolores que llevó a cabo la coordinación de todo el cortejo que contó con la compañía de la Medalla Milagrosa junto al grupo JMV (Juventudes Marianas Vicencianas) y el grupo parroquial de La Divina Pastora. La Archicofradía de la Oración en el Huerto está inmersa ya en los actos de su 75 Aniversario y no desaprovechó la oportunidad de colaborar intensamente con la actividad de su sede canónica.

El paso procesional de San Vicente de Paul contó con el acompañamiento musical de la Banda Maestro Amador que interpretó marchas acordes para la ocasión como 'Siempre la Esperanza' , 'Concha', 'Mi Amargura' , 'Jerusalén' ,' Madre Hiniesta', 'Reina de Triana', Nuestro Padre Jesús, poniendo broche final a una tarde esplendida con la que el pueblo de Andújar y la Familia Vicenciana se fundió junto a la marcha Encarnación Coronada , todo a su alrededor eran miradas de alegría, cómplices en la emoción de una noche que estaba llegando a su fin y que quedará para el recuerdo de todo el barrio pastoreño, el mejor piropo que se lo podía dejar escrito a una tarde llena de gozo y alegría.