La Pasión en Andújar sube a la sierra y baja al casco histórico en la tarde-noche del Martes Santo

Cristo de la Providencia enfilando la Plaza de Santa María en el Vía Crucis de anoche. /J. C. GONZÁLEZ
Cristo de la Providencia enfilando la Plaza de Santa María en el Vía Crucis de anoche. / J. C. GONZÁLEZ

Centenares de personas acompañaron al Cautivo de Sierra Morena y el Cristo de la Providencia infundió respeto y silencio en su Vía Crucis Penitencial

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ ANDUJAR CORRESPONSAL

La pasión y el dolor de Jesucristo remontó en el Martes Santo andujareño las brisas serranas para aromar el suplicio del Salvador y descendió hasta el silente y artístico casco histórico iliturgitano en una noche afrentosa, donde recibió el susurro del pueblo iliturgitano que lo alentó en los momentos más tenebrosos. Dos Cristos, el Cautivo de Sierra Morena y el de la Providencia, muy incardinados en la religiosidad popular e íntima de Andújar, fueron los protagonistas ayer.

El tapiz verde de la serranía morena alfombrado por la estampa multiculturalista de la vegetación privameral no fue ayer testigo de la eclosión fervorosa mariana, sino que se revistió de solemnidad y recogimiento para aupar al Cautivo, eternamente ligado a la Orden Trinitaria y redentor de las miles y miles almas que cada día van a implorarle a esta advocación en su ermita de la calle Ollerías de Andújar. El Cautivo de Sierra Morena estuvo acompado en el Cerro de la Cabeza por centanares de personas y un cortejo de mantillas ataviadas de negro. Las jaras, el incieso y el firmamento serrano se quebraron de tanto dolor. Un quinario y una Eucaristía han precedido a la procesión que estuvo aderezada por los sones de la banda de música de Arjona.

Providencia

El suplicio del Mesías descendió por las vericuetos de la serranía para instalarse en el casco histórico de la ciudad andujareña, donde vecinos y visitantes arroparon al Cristo de la Providencia en el Vía Crucis que organizó la Hermandad de la Esperanza. A esta imagen se para a venerarla e implorarle la ciudadanía en su hornacina instalada en la calle Alhóndida, muy cerca de su sede canónica, la parroquia de Santa María.

La imagen del Santísimo Cristo de la Providencia es obra de Efraín Gómez y procesionó en un paso de madera color caoba portado por 12 costaleros, dirigidos por el capataz general de la cofradía, Gabriel Ramírez. Este Vía Crucis dejó estampas singulares y genuinas para la Semana Santa andujareña como fueron su tránsito por los altozanos de Santa Ana y Santiago. El Cristo de la Providencia goza de una devoción de siglos y se se le atribuye acciones salvíficas a condenados a muerte. Por eso, su pueblo le acompañó en masa, le rezó las 14 estaciones y le susurró con plegarias como testimonio de su honda devoción. La luna relució con fulgor para reflejar la cara serena de un Jesús que se vio doblegado en la cruz ante tanta afrenta que conmovió a la indeleble torre de la plaza de Santa María.

Ayer martes, los residentes del Centro de Discapacitados Virgen de la Cabeza sacaron en procesión a su pequeña talla del Cristo del Consuelo, por lo que Jesús se acercó a los desvalidos como ejemplo de amor y cristianismo sinceros.