Resurrección y reflexión
Resurrección significa resurgir y se puede y se debe resurgir en muchas facetas y aspectos de la vida personal y social. Acaba de transcurrir la Semana Santa, Semana de Pasión, que para los cristianos no tendría sentido alguno, sino fuera porque culmina con lo más importante para sus vidas, la Resurrección, el verdadero, para los que se sienten realmente católicos.
ISABEL RECA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 08:57
Pero no solo puede y debe ser resurrección para aquel que profesa la religión católica, el ser humano, como tal tiene la obligación de resurgir, ... de pararse, reflexionar y coger el camino sino, recto, si correcto. Los no católicos, pero amantes de tradiciones, arte, cultura y fervor popular han contemplado, en estos días, el transcurrir de procesiones, cortejos formados por imágenes y cofrades que visten una túnica que tanto significado tiene para ellos, un costal de tanto esfuerzo. Pues bien, bajo ese antifaz o esa faja reliá se esconde algo más que la devoción a un titular, hay espíritu de sacrificio, de dedicación, ¿van a decirnos que se quedan en eso sólo? Su ejemplo de comportamiento al transitar por calles y plazas, no debe ser, banalmente, una catequesis en la calles, sino realmente. Ese esfuerzo humano y hasta económico, en la mayoría de los casos, debe servir para algo más que ayudar a la economía de una ciudad, atrayendo visitantes e invitando al consumo. Debe al menos, a llevarles a reflexionar el porqué de ese esfuerzo y ese sacrificio.
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Ha sorprendido a propios y extraños, en esta Semana Santa de 2016, que mientras leemos que sólo un 14% de creyentes asisten y participan de la Eucaristía y hemos visto como ha disminuido el número de asistentes a los Oficios Religiosos, aumentaba el número de penitentes tras las imágenes, con motivo de promesas, en cada estación de penitencia, en unos momentos en que la vida cotidiana, la social, la llevamos con tantas prisas y premuras. Sin embargo, ralentizamos el caminar tras la imagen de nuestra devoción. Pues bien, hagámoslo también en el devenir de cada día. Ralenticemos nuestras vidas, parémonos a reflexionar el que y el porqué, para darle un autentico sentido de gloria real en las próximas fechas, y como en Domingo de Resurrección echemos las campanas al vuelo, para gloria de Dios y de Misericordia para con los hombres.
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