Miguel Emilio Mármol trata un pregón íntimo de Semana Santa que sirve para conocer la evolución de las últimas décadas
Miguel Emilio Mármol Aldana derramó el pasado sábado por la noche en su pregón de Semana Santa toda su pasión y fervor en las tablas del Teatro Principal y rememoró su enorme caudal de vivencias cofrades que se hincan en lo más profundo de sus raíces y se remontan a su niñez. Desde muy pequeño procesionó de nazareno con el Gran Poder, de la que fue hermano en el año 1989.
JOSÉ C. GONZÁLEZ
Miércoles, 11 de mayo 2016, 08:42
También es hermano de la Esperanza, ha sido costalero del Señor de la Expiración, de la Virgen de la Amargura , del Señor de la Paz ... y la Virgen del Rosario y actualmente es diputado mayor de gobierno de La Paciencia. Esta faceta multidisciplinar se extiende a las hermandades de Gloria de la ciudad andujareña, por lo que Mármol se ha embebido de la esencia de una religiosidad popular que en Andújar adquiere hondura, abolengo y solera. Su discurso estuvo cargado de agradecimiento por haber sido designado pregonero en la presente edición, que para Miguel Emilio ha supuesto el culmen a su dilatada trayectoria cofrade.
Su alocución estuvo impregnada por el Año Jubilar de la Misericordia y al dirigirse a todas las cofradías lanzó un mensaje de unión y respeto entre todas ellas. Inició su pregón con un saludo a la ciudad de Andújar, para dirigirse a la Agrupación de Cofradías y autoridades. Entremezcló sus vivencias con las descripciones de todas las estaciones de penitencia que arrancan el Viernes de Dolores, donde su prosa estuvo salpicada de versos preñados de emoción. Homenajeó a sus padres, mujer e hijos, todos ellos con una estrecha vinculación a la Semana Santa andujareña, sobre todo a la Hermandad de la Esperanza.
Su narración condensó la evolución que ha experimentado la Semana de Pasión en la ciudad de la que dijo quiere adentrarse en otra fase de resurgimiento con la restauración de los pasos, tras el paréntesis en la que se ha introducido tras el realce de hace una década.
Miguel Mármol se dirigió especialmente al estreno del paso de Jesús de la Sentencia y resaltó el papel que desempeñan los costaleros, «son los pies y las manos de la Semana Santa y a los que se les debe su resurgir porque empezaron con fuerza a finales de la década de 1970 y hoy sigue una saga joven de costaleros», exaltó el pregonero, que no se olvidó de la solemnidad de los penitentes, el incienso y la cera, «que son el aroma», recalcó.
En sus plegarias citó a todos los imagineros y restauradores que han creado y esculpido las imágenes que conforman las procesiones de la ciudad, rememoró como eran los ensayos de las bandas de tambores de antaño (Mármol se involucró en la creación de la banda Maestro Amador que nació en el seno de la Cofradía del Gran Poder).
Tuvo un especial reconocimiento para los hermanos Luis y Manuel Almansa, y cuando se introdujo en la procesión de Jesús del Gran Poder se acordó de su padre, anunció que dentro de cuatro años la Hermandad de la Esperanza va a cumplir 75 años de existencia y no se olvidó de las cofradías de Gloria. Evocó al maestro Diego Lomas, cuando citó a la de Santa Cecilia. Al final pidió que las abuelas sacasen la túnicas de los niños, los costaleros sus fajas, que los nazarenos limpien su ropa de la cera manchada, para que la ciudad viva de nuevo una Semana Santa que Miguel ama desde los más profundo de su alma y corazón.
Saetas de Gracia Morena y marcha de Maestro Amador
Miguel llevó a la Agrupación Musical Maestro Amador que interpretó varias marchas como 'Hermanos Costaleros', El Abuelo' y 'Esperanza Macarena'. También tuvieron su protagonismo las saetas que Gracia Morena le dedicó al Cristo de la Providencia y a la Virgen de las Angustias. El pregón de anoche testimonió la raigambre que poseen las hermandades de la Paciencia y el Carmen. Sí Mármol es diputado mayor; su presentador, Manuel Barea, y el mantenedor del acto,
Francisco Calzado, son hermanos y pregoneros como él. Barea reclamó más presencia de público en el pregón (anoche hubo más que en otras ediciones) y que una mujer fuera declamadora de la Semana Santa.
Por cierto, antes del inicio del acto, se entregó un ejemplar del pregón del año pasado de Barea, una de las novedades de este año de la Semana Santa, junto con la edición a color del libro y el aumento de la Tribuna.
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