Y esas otras miradas
Dejábamos en el anterior Zaguán, siempre ensanchado para ser un foro de conversación, algunas miradas sobre Andújar de significativos viajeros. Y con la intención de que sobre la tierra iliturgitana podamos tener una perspectiva diferente y más objetiva que la nuestra, que es arte y parte, continuamos con algunas de esas interpretaciones, fruto de los siglos XIX y XX. La mayor parte de estos relatos se localizan en el eje Bailén-Andújar, el camino más transitado hacia el sur, con un hito trascendental: Despeñaperros, cuyo paso enardece la imaginación romántica por el pintoresquismo del paisaje y por la emoción de un encuentro con ecos de misterios y batallas y con el montaraz bandolero.
ALFREDO YBARRA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 09:16
Andújar soporta un juicio desigual; para unos es una pequeña ciudad sin apenas interés, mientras que para otros es un lugar excepcionalmente limpio y donde ... el viajero puede encontrar un alojamiento digno, aparte de un cierto valor patrimonial. Las miradas son dispares porque diversos son puntos de vista. El reverendo Robert Dundas Murray, autor de indudable formación aunque discutible juicio estético, aprecia una Andújar plateresca, en su conjunto, y de mal gusto. Eso sí, relata un baile protagonizado por lindas jóvenes, haciendo una ponderación de la belleza de la mujer de Andújar. Michael Joseph Quin en A Visit to Spain, Londres 1823, cuenta como al llegar a Andújar se encontraron con una procesión que iba a la iglesia con velas y música.
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Y dice: "Andújar es un pueblo importante de casi doce mil habitantes que se encuentra situado en las márgenes del río Guadalquivir en medio de una zona muy productiva donde se cultiva trigo, olivar, viñedos y frutales de varios tipos. Entre los objetos que fabrican hay vasijas de una arcilla que se puede encontrar en sus cercanías y que en verano mantienen el agua tan fría como el hielo. Los hacen con la forma de un aguamanil con cuatro pitorros. Puede que también sea digno de mención que aquí por primera vez durante todo nuestro viaje pudimos ver casas perfectamente blanqueadas. Es un pueblo donde parece que hay muy buenos negocios".
Otro inglés, autor de diversos libros de viajes, Sir Arthur de Capell BrooKe, miembro fundador del Traveller's Club y creador en 1821 del Raleigh Club, en 1831 publicó en dos volúmenes Sketches in Spain and Morocco donde relata su paso por Andújar: "Andújar es un pueblo muy antiguo, que se encuentra en los límites de los reinos de Córdoba y Jaén. Está situado en este último rodeado por unos campos muy fértiles y bien cultivados. No hay nada particular que despierte el interés del viajero, aunque a veces se pueden ver algunos restos mutilados de la época romana (...). Cuando estábamos a punto de entrar en nuestra posada, nos llamó la atención un grupo de personas de aspecto desamparado y horrible que estaba reunido en la plaza frente a la posada, cuyas andrajosas ropas, que quizás en su día fueron uniformes, ahora mostraban todo tipo de inmundicia y apenas dejaban entrever la profesión de los que los llevaban. Cuando pregunté me enteré que eran los desdichados que quedaban de las tropas del Marqués de Chave a los que el gobierno había permitido refugiarse en España, siendo Andújar el lugar que se les había asignado para su exilio." Aunque recortadas por el espacio en el periódico, estas miradas, de algún modo, nos certifican.
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