La historia continúa
Piensan algunos que la Tierra se pararía o la Historia no seguirá si es que ellos dejan de ser los autores o los protagonistas. Pues no, ni la Tierra se para y la Historia sigue su curso más que le pese o nos puedan gustar más o menos sus autores o protagonistas, o incluso no gustar nada. Otra cosa es que las páginas de la Historia que se escriban sean de signo positivo o negativo, bueno o malo para los habitantes de esa parte de la Tierra.
ISABEL RECA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 08:09
Ahí tenemos el ejemplo esta pasada semana, tanto a nivel nacional, como local. Si a nivel nacional contemplábamos y escuchábamos como se constituían las Cámaras ... de los representantes del Estado, o el nuevo gobierno de Cataluña, en Andújar sabíamos de la toma de las riendas de la Cofradía Matriz, por parte de la gestora, designada desde la Iglesia Diocesana. Los dos primeros acontecimientos han sido, y mucho me temo que seguirán siendo, portada de los medios de comunicación y ocuparán páginas y páginas de los periódicos; otra cosa será lo que quede en las páginas de la Historia de esta España de la segunda década del siglo XXI.
A ello, hay que sumar las redes sociales, hoy tan poderosas y tan sufridas, que han sido las muy activas en el tercero de los casos, pues a penas ha trascendido a los medios de comunicación, el "traspaso de poderes" en la Matriz. No nos engañemos y seamos realistas, aprendamos que las cosas de la Iglesia no son las de la política, por mucho que nos empeñemos en hablar de democratización en ella. Otra cosa es que se adapte a los tiempos, pero nunca dejará de ser ella, ni dejaran de ser sus principios los que son y quienes en ella entran o están deberán acatar sus decisiones o tomar la puerta de salida, que siempre está abierta tanto para ello, como para entrar, y el hombre, el español, hoy día, es muy libre de entrar o salir.
Si no ponemos piedras de por medio, todo se desarrollará con la más absoluta normalidad. Los agoreros no tienen cabida en un acontecimiento histórico de tan gran magnitud, como el del último domingo de abril. La infinita gente de la que ya hablaba Cervantes y los miles de devotos se merecen un respeto.
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