Cincuenta años de vida religiosa y al servicio de los demás
La madre Ana María García de San José celebra el cincuenta aniversario de la toma de hábito de la congregación de Madres de Desamparados y San José de la Montaña
ALFREDO YBARRA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 06:34
En los pasados días la comunidad de religiosas de la Residencia de Ancianos de San Juan de Dios hacía una excepción en sus intenso ajetreo ... diario, connatural a la atención de un gran número de ancianos, para vivir una jornada especial y entrañable. La superiora de la comunidad, la madre Ana María García de San José, celebraba el cincuenta aniversario de la toma de hábito de la congregación de Madres de Desamparados y San José de la Montaña.
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La madre Ana María García, nacida en Andújar, con una larga trayectoria que prácticamente siempre ha estado dedicada al servicio de nuestros mayores a través de las residencias de ancianos de su congregación, fundada por la madre Petra de San José. Ana María García ha ostentado diversas responsabilidades en su congregación en diferentes puntos de la geografía española donde las Madres de Desamparados y san José de la Montaña atienden respectivas residencias de mayores. Actualmente se encuentra destinada como superiora de la comunidad en la residencia de Andújar, que instituyera directamente la beata Madre Petra el 31 de enero de 1885.
La celebración se centró en una participada eucaristía. Presidía el padre paúl Antonio Camarero, acompañado del arcipreste, Pedro Montesinos y del párroco de Cristo Rey, Manuel Jesús Rus Quesada. Asistieron representantes de las cercanas comunidades de religiosas de Marmolejo, Martos y Torredonjimeno. La madre Ana María que también estuvo acompañada de sus familiares, recibía diversas muestras de afecto de otras comunidades de su congregación, y del colectivo de sacerdotes y religiosos de Andújar, entre otras muestras de adhesión.
La religiosa, en la acción de gracias de la eucaristía, daba gracias a todos y recordó a sus padres que la apoyaron en la decisión que tomó hace cincuenta años, a sus familiares, a su congregación junto a tantas religiosas con las que ha compartido comunidad y empeños. Igualmente no podían faltar en sus palabras el reconocimiento al colectivo de trabajadores que siempre en general han demostrado cercanía y un compromiso que va más allá de la mera relación laboral, en sus labores a las religiosas. Y sobre todo no podía olvidar, entre otras tantas cosas, a los mayores que son el afán principal de su vocación religiosa y asistencial.
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