Todo un iliturgitano
Esta semana, hemos conocido que la Cámara de Comercio de Andújar ha concedido la Medalla de Oro de la entidad a Juan Antonio Sáez Mata. Ha sido un acuerdo unánime de los miembros de su comité ejecutivo. La distinción le llega a este iliturgitano, cien por cien, en un momento de los que se dicen no somos nada, pero ha sido y se espera que en el futuro lo vuelva a ser, mucho.
ISABEL RECA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 09:05
Sáez Mata lo ha sido todo o casi todo, en el mundo de la política, pero sobre todo ha sido un iliturgitano que ha ejercido ... como tal. En sus años más jóvenes, casi adolescente, se forjó en el mundo sindical. Con la llegada de la democracia, se convirtió en concejal, en la primera corporación elegida en las urnas, por el PCA.
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En sucesivos mandatos continuó en prácticamente todos, siempre bajo una misma ideología, aunque, en los últimos tiempos, bajo las siglas de IU. Hombre firme en sus convicciones y congruente con ellas, siempre tuvo a la ciudad de Andújar como su principal objetivo. Aciertos y errores, porque no decirlo que los tuvo, le llevaron a buscar lo que consideraba, bajo su punto de vista, lo que consideraba lo mejor para su ciudad.
Los cargos alcanzados fueron más de partido que institucionales, salvo la de concejal por excelencia, siendo uno de los más jóvenes en ocupar un sillón municipal y el de delegado territorial de la Junta. Este último cargo, consecuencia del pacto andaluz entre PSOE e IU, le llevó, menos tiempo del que él y sus paisanos hubieran querido, a demostrar lo que significaba la ciudad que le vio nacer y crecer, como persona y políticamente.
Negarle que, durante ese corto tiempo, con la aquiescencia del entonces alcalde Jesús Estrella y el presidente de la Cámara Eduardo Criado, fueran varios los logros alcanzados, sería negarle la realidad. Hasta su llegada al cargo del gobierno autonómico, aunque con ámbito provincial, no vimos ni consejero ni director o directora general que se "pasease", como algún malicioso político o política afirmara, por las calles de Andújar, trayendo en su cartera algún que otro beneficio para la ciudad, sobre todo en lo que de su parcela dependía, como era el comercio, y eso que se quejaba que la respuesta de los afectados no era la que hubiera deseado.
Justo es pues, y más que algunas otorgadas antaño, que ahora que ni siquiera es edil municipal, se le otorgue una distinción merecida y por parte de una institución a la que se vinculó estrechamente en función de su cargo y que tiene mucho que agradecer en lo referente al Centro Comercial Abierto.
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