Ese liderazgo que no ví
Encabezar un proyecto, un grupo, o el gobierno de alguna causa o institución, es difícil, y a veces complejo. Hacerlo bien cuesta mucho. Un líder es una persona que actúa como guía o jefe de un grupo. Para que su liderazgo sea efectivo, el resto, la inmensa mayoría, no los tiralevitas de turno, o los abducidos del tótem que se da mucho, deben reconocer su competencia.
ALFREDO YBARRA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 07:30
El liderazgo es la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar un proyecto, de forma eficaz y eficiente, sea ... éste personal, gerencial o institucional. De un modo más trascendente o emocional, ahora que está tan de moda la inteligencia emocional, un líder es la persona capaz de inspirar y asociar a otros con un sueño. Por eso tal vez hoy hablo de liderazgo en estas palabras taciturnas ante muchas cosas que veo cerca, por esa ventana por la que intento contemplar, más que ver, con perspectiva, reflexionando, dejando cualquier trinchera, desde todo, con todo.
Y hoy además quiero recordar unas palabras que alguien me refirió y es que para ser un buen dirigente, en lo que sea, lo primero que hay que tener es unas relaciones personales empáticas, no poniendo a las personas en el lugar de uno, sino poniéndose uno en el lugar de las personas. Quien lidera desde la arrogancia, desde la confrontación y sólo proyectando su discurso unívoco; quien dirige un grupo y no sabe envolverlo de armonía, sino de embestida, mal puede acabar. Quien (no hablo en particular, sino metafóricamente, ya sea persona, o grupo de personas) se cree el oráculo del universo, quien sólo escucha al tahúr emboscado y no abre su corazón y su razón al horizonte amplio, a la búsqueda de la equidad, quien se salta el sentido común, malos son sus pasos.
Quienes se beben a sí mismos, quienes asumen ser la voz del mundo mundial del contexto donde se mueven, mientras, paradójicamente revestidos de cruzados avanzan como Atila, que fue llamado en su tiempo "el Azote de Dios", pueden acabar como ese coche que hace unos días se estrellaba contra una gran roca donde había pintado, al lado de una curva de la carretera, un túnel, que inducía a creer otro punto de vista al conductor que no supo concentrar su mirada en la carretera.
Ser un buen líder conlleva responsabilidad social y valores, una ética. Un liderazgo auténtico se basa en servir a los demás por encima de los individualismos privativos. Existe una moral del líder de alta catadura, y si se quieren hacer las cosas bien hechas, cuando quieres tratar a la gente bien, cuando quieres ser respetuoso, cuando quieres ser honesto, cuando defiendes una verdad no sesgada ... el universo es propicio y acabas haciéndolo bien.
Pero hay unas certezas que nunca se pueden saltar, y es que un líder no puede asentarse en su ignorancia, en su falta de formación, sin templanza. Sin entender, sin ser honrado, sin humanismo, la perspectiva se pierde.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión