Algo más que el Black Friday
Somos tontos de capirote. Sí, ese gorro en forma de cucurucho invertido que desde la Edad media se colocaba sobre la cabeza a todo aquel al que acusaba de algún delito, pecado o herejía. Aquel que llevaba puesto dicho capirote era objeto de escarnio público, siendo el centro de burla del populacho que se agolpaba en las plazas públicas donde eran exhibidos los castigados por el tribunal eclesiástico.
ALFREDO YBARRA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 06:16
Famosos también son los capirotes que portan los penitentes durante las procesiones de Semana Santa, pero estos iban forrados de tela que caía sobre los ... hombros y tan solo llevaban un par de agujeros para los ojos, evitando así que se les viera el rostro y se guardase así el anonimato de su identidad. De ahí que con el tiempo surgiese por parte del pueblo el señalar a aquel que llevaba un capirote con la cara descubierta como alguien falto o escaso de entendimiento (el tonto del que todos se ríen), apareciendo en el vocabulario popular la expresión 'tonto de capirote'.
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Pues bien, somos tontos de capirote al dejarnos llevar por las modas impostadas y fútiles. Sobre todo se nos va el culo detrás de todo lo que venga de Estados Unidos. Ahora ha sido el Black Friday, y las calles este fin de semana se han puesto de bote en bote. La idea de rebajar está estupendamente, y encontrar gangas es algo necesario hoy en día; aunque luego la cosa tenga un subterfugio consumista y ladino. Es la zanahoria que nos engancha a comprar y comprar, muchas veces por el simple hecho de estar barato tal cual artículo. Ahí queda el chiste de aquel que compró algo pero muy, muy barato. Y le preguntan, ¿por qué lo has comprado?, respondiendo, que porque estaba tirado de precio. ¿Pero eso para qué te sirve? Y el comprador no sabía ni lo que había comprado, no le servía para nada en absoluto.
No digo que sea el caso generalizado, pero no me rebatirán en cuanto a que nos cegamos en ocasiones como esta. Bien es que se hagan descuentos, pero, vamos, que toda España tenga que seguir la moda americana de las rebajas generalizadas para dar entrada a más compras y más compras navideñas, desde la imposición americana, me parece de tontos de capirote. ¿Es que en España no hay ingenio para crear otro tipo de sinergias tan beneficiosas como la de este viernes negro? Y además este tiempo rebajado me da pie para pensar, que en la ciudad nos movemos bien en este espacio módico. Y hago la metáfora en la cotidianidad, en los momentos trascendentes, desde la Feria, la Romería a aconteceres comerciales, culturales y en las distintas ofertas varias o proyectos que surgen.
Hay demasiada bagatela, mucha menudencia. Y Andújar necesita saber venderse desde la calidad, desde la excelencia. Lo que verdaderamente vale cuesta, y claro, no me refiero sólo a lo económico. Es tiempo de sentir una nueva autoestima en la ciudad, que no se conforme con lo insípido; una Andújar que demande una calidad de vida mejor, y una proyección mayor, y eso tiene un precio. Podemos ser paradigma de mucho , pero hay que trabajarse.
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