Resistir la clonación
Hablaba hace poco con un buen amigo sobre la digitalización de la copia del Decreto u Ordenanza de Andújar de 8 de agosto de 1823 que se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Granada, que facilita el acceso a este documento clave para comprender los ajustados límites políticos con que Francia podía actuar en la España de 1823.
ALFREDO YBARRA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 08:57
Se trata de un documento trascendental para comprender los cálculos políticos que se desarrollaron a lo largo de la intervención en España de los Cien ... Mil Hijos de San Luís en 1823. El contenido es la versión tanto en francés como en castellano del Decreto u Ordenanza de Andújar dictada por Luís Antonio de Artois, duque de Angulema y rubricada por el Mayor-General conde de Guilleminot desde el Cuartel General establecido en Andújar. La difusión y aplicación de la ordenanza provoca diferentes revueltas con una importante repercusión.
Pues bien, hoy este documento es prácticamente desconocido en la ciudad iliturgitana, como tantos otros, en los que Andújar es de un modo u otro protagonista, y que son importantes para la historia de España. Es sólo un ejemplo de algo que podría ser junto a tantas cosas, una importante tarjeta de visita de Andújar. Pero por aquí hemos destacado por no esforzarnos, de ordinario, por conservar, recuperar y divulgar ese gran acervo de inmenso valor que conforma la memoria de un pueblo. Mi amigo quería llevarse cerámica de Andújar, algo que aún palmotea sobre las olas, y difícil se lo puso el GPS de lo nuestro.
Un mosaico que va desde la escultura, la pintura, la música, el grabado y las letras, a la arquitectura, desde diversos documentos al habla, la artesanía, costumbres, patrimonio cinematográfico, digital, medioambiental, el periodismo, la tradición culinaria, el teatro, el deporte, los juegos, urbanismo, los ritos, lugares singulares y la tradición oral, entre otras más cosas.
Hay sitios que defienden bastante bien lo suyo, que se sienten heridos en su propia esencia de pueblo si hay ciertos altercados contra su patrimonio, digamos, por ejemplo, arquitectónico, o artístico (aunque luego se traguen otras pasividades, como en tantas partes). Pero, como digo, nosotros, muy insensiblemente, hemos dejado perder, de una manera o de otra demasiado patrimonio. Y otra cosa, hay una parte de ese patrimonio que es inmaterial y otra, que de un modo barato o incluso gratuito (digitalizaciones, depósitos, donaciones,..) puede regresar a la ciudad. También, aunque tenga algún coste. Creo que merece la pena.
Pero además, tenemos un patrimonio que sobrevive entre nosotros, pero que se encuentra muy escondido a la vista pública, al circuito de lo manido. Si no conocemos y defendemos nuestro patrimonio y lo utilizamos como frontispicio de nuestra identidad, estaremos ahondando en un mundo de ciudades clonadas.
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