El Centro de Acogida San Vicente de Paúl abre una nueva temporada que viene marcada por un mayor trasiego de los ‘sin techo’
El Centro de Acogida e Inserción San Vicente de Paúl ha abierto esta semana sus puertas una temporada más, tras cerrar el curso pasado con una gran labor en los talleres. La directora, María del Carmen Arenas, afirma que este año se prevé un mayor trasiego de personas ante las mejores perspectivas de cosecha de aceituna.
JOSÉ C. GONZÁLEZ
Miércoles, 11 de mayo 2016, 06:57
Esta nueva temporada está marcada por el tema de los refugiados sirios, "nosotros no podemos acoger a familias y niños, aunque si podemos proporcionales aseo, ... dormir una noche, ropa y comida", explica la directora.
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El trabajador social, Francisco Cubilla, precisa que el centro acoge a personas que no tienen techo y precisan de una reinserción, "son los pobres por excelencia y nuestro centro no está preparado para albergar a los niños y sus familias, sino a los transeúntes", recalca. El albergue municipal y el Antiguo Seminario son los lugares escogidos para acoger a estos refugiados, según la moción institucional aprobada por el pleno, a propuesta de IU.
La responsable del programa de Acogida del Centro, Francisca Sánchez, afirma que aún no se ha salido de la crisis, aunque matiza que algunos matrimonios jóvenes han ido saliendo adelante con trabajos que les han ido dando en el Ayuntamiento. "El inicio del curso escolar ha mostrado como existen familias que tienen problemas para pagar los libros de sus hijos", constata Sánchez.
Su trabajo en el albergue le ha permitido cambiar su concepto del transeúnte, "te das cuenta que en la calle se puede quedar cualquiera, por problemas de trabajo o de separación matrimonial", apunta Francisca. Inmaculada Solís trabaja directamente con los 'sin techo' que se adscriben al programa de acogida. De las 14 plazas que dispone el centro, la mitad están destinadas al mismo y las restantes a las personas que van de paso y pueden dormir una noche y tienen derecho a aseo, comida y ropa. "Queremos inculcarles unos horarios y pautas de trabajo que habían perdido porque estaban en la calle», pondera. Ahora van a empezar en octubre con la preparación de los belenes navideños y en los talleres de restauración de muebles y en trabajos hortofrutícolas. El programa estrella es el lavadero de coches abierto a toda la población.
En los últimos meses vienen trabajando de una forma coordinada con otros centros de la provincia. El voluntariado cobra una importancia capital en la atención las personas necesitadas. En los últimos años se han incorporado gente joven como Carmen, "es gratificante y una experiencia buena ayudar a quienes que no tienen techo". No ve atisbos de recuperación como se anuncia, "por ejemplo en Andújar no existen empresas ni trabajo para los jóvenes", lamenta.
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