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Ejemplaridad dando la vida

La ciudad, en medio de su tedio estival, donde a fuerza de desmotivación la gente se encierra, divaga o fantasea, según los casos, en sus tiovivos particulares a la espera de la vuelta a la normalidad del calendario y a las dictadas obligaciones en otro carrusel, a veces montaña rusa, sin fin. Sólo animan algo la cazuela en estos días, esos que durante todo el año ronronean con su peculiar jactancia, y ahora tienen que hacer su agosto.

ALFREDO YBARRA

Miércoles, 11 de mayo 2016, 06:47

Personajes que se pavonean de un rango y en su liviana vanidad se arrogan la potestad de la intimidación. Se creen señores incontestables de las ... atalayas iliturgitanas. Es la Andújar de siempre con sus corifeos de turno. La ciudad es muy dada a tener estos sarpullidos. Y aunque sabe sobrellevarlos, no ha aprendido a realizar una cirugía concluyente y poner a estos engañabobos definitivamente donde les corresponde. Y es una pena, porque, de un modo u otro en las parcelas que les conciernen y en lo que intentan abarcar, sólo dejan abrojos y cuesta así, siempre con la misma copla, tener terreno fértil para sobresalir en las susodichas parcelas.

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