Ecuménica lluvia de estrellas

Agosto no es precisamente un mes para convivir entregados a la sierra iliturgitana, y poder aspirar lo más excelso (hay tanto, tanto, por descubrir desde las íntimas miradas) del Parque Natural Sierra de Andújar. Las altas temperaturas y las condiciones, sin grandes altitudes, no benefician el encuentro. Pero, sin embargo, en este mes hay una noche mágica, junto a sus previos y su tránsito posterior, que crea un punto de inflexión, que invita a imbuirse de lleno en el corazón del parque natural y vivir un deleitoso sortilegio.

ALFREDO YBARRA

Miércoles, 11 de mayo 2016, 06:46

Sí, un mágico desciframiento por momentos de un hondo misterio. Y para las personas de fe se trata de un milagro. Pues eso es la ... grandeza de la noche que va del martes al miércoles, del once al doce de agosto, en el cerro del Cabezo, corazón de esta parte de la sierra.

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Un año más el cielo, su estelar nocturnidad, nos invita a una lluvia de estrellas que para quien quiere abrir las puertas de su corazón es un acicate a la renovación vital y anímica. Son las perseidas, ese polvo, que salpica la profunda oscuridad, fugaz y sorprendente, que nos invita a proponer deseos, a soñar, a trascender. Agosto en la noche, un simbolismo anclado a lo largo de los tiempos en alegorías ancestrales donde el portento vuelve a surgir y salir a nuestro encuentro.

Leamos sobre ello, que vamos a encontrar un universo legendario con dioses que nos hablan con lenguas de luz o fuego, de miel o de hiel, pero desde alfombras salvíficas, donde una mano femenina, materna, es brújula para el espíritu. Es el principio de toda espiritualidad: la madre tierra, el cielo infinito, los misterios de la vida, y el ser humano que busca los por qué, que se busca en su alma.

Además tradicionalmente el Cabezo, ese cerro erguido y sobresaliente en toda la gran extensión de la serranía está considerado, y hay algunos restos que lo acreditan, un lugar de epifanía y manifestación asombrosa de ciertos efluvios poderosos. Allí se levanta con ancestral simbolismo el Santuario, que emana de la raíz de la piedra, y, se hace faro y regazo de la Virgen de la Cabeza. Ahora en la noche, el hombre busca el misterio de Dios, siempre ha necesitado esa búsqueda desde un lado u otro de las creencias o increencias. Se celebra la legendaria Aparición de la Virgen de la Cabeza.

La imagen ecuménica de la Virgen, representa la mano que acerca al conocimiento trascendente, el regazo de paz, armonía y Amor que necesitamos para justificar el paso más allá de las propias circunstancias. Tradición que cumple 788 años y donde el Santuario es un lugar en el que la hondura más diáfanamente espiritual aflora en un misterio plural de conversión. La Virgen de la Cabeza es todo un icono, ahí bajo la bóveda celeste donde llueven las estrellas sobre una serranía de esplendente nomenclatura.

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Agosto en la noche. Para quien quiere sentirlo: un misterio tan cercano a nuestra naturaleza anímica y a la vez tan inabarcable, que se hace arrebatador. En la noche que llamamos de la Aparición, trepida la vida, porque el alma, por los motivos que cada cual crea, se estremece.

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