Borrar

Leer en el bochorno

El verano es una época muy útil para retomar esos retos que habían quedado en un segundo plano en el resto del año. Hay tiempo, hay lugares y en ellos esferas placenteras donde echarse de cabeza a alguna lectura que habíamos dejado anclada esperando ese tiempo ralentizado que hemos convertido en arcadia de la ventura, y de aventura. La lectura siempre está a mano para el lance deleitable, es un recurso amable que siempre nos depara mucho más de lo que a en un principio nos predisponemos.

ALFREDO YBARRA

Miércoles, 11 de mayo 2016, 08:27

Los periódicos, los medios audiovisuales, personajes del mundo de la cultura, las redes sociales y todo tipo de publicaciones nos ofrecen mil propuestas para leer ... en la playa, en la montaña, o haciendo puenting en el salón de casa. Incluso cualquiera de los que intentamos opinar públicamente tenemos la tentación en cada rincón donde salmodiamos, o aprovechando la pacata etiqueta de "comunicadores sociales", a la primera de cambio en cualquier situación, de hacernos los eruditos y soltar nuestro recomendado menú de lecturas veraniegas. Pienso que siempre valen las recomendaciones, claro. Pero la intuición, la necesidad de cada persona de navegar en según qué aguas de nuestras emociones, las búsquedas y descartes hasta hallar tal vez por arte de birlibirloque ese libro que nos hace tilín, personalizan el hecho de leer y lo agigantan, cuando es uno el que escoge un camino, que quién sabe cómo y a dónde nos va a llevar.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

ideal Leer en el bochorno

Leer en el bochorno