Bodas de Oro en Andújar
Ayer, en la siempre acogedora Andújar, fue el Pregón de la Romería de la Virgen de la Cabeza, Reina, Señora, Patrona de la ciudad y de Sierra Morena, y de la diócesis del Santo Reino. Lo pronunció con verbo cálido, encendido, desde el fervor, Francisco Javier Segura Márquez, licenciado en Historia del Arte, cofrade de la Virgen de la Cabeza en Sevilla.
VICENTE OYA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 06:31
Fue, como siempre, ese acto solemne, brillante, emotivo con que se anuncia la Romería del último domingo de abril, ese mes que, en Andújar, tiene unas especiales connotaciones de religiosidad popular a través de la devoción mariana. Pero esta vez tuvo una especial significación. Este de ayer fue el pregón número cincuenta desde que se instituyó el mismo oficialmente. Bodas de Oro del Pregón de la Romería. Merecía la pena una conmemoración llena de solemnidad y con toda la carga emotiva que, desde la tradición, carga Andújar sobre sus anchas espaldas. Fueron invitados los antiguos pregoneros, aquellos que todavía viven, los que pudieron asistir, y hubo un recuerdo cálido para todos ellos.
Tuve yo el alto honor, y la gran alegría, de pregonar la Romería de 2005, hace ya nueve años. Cuando se pregona a la Virgen de la Cabeza, en Andújar, se vincula uno de una manera especial a esa gran ciudad donde la geografía y la historia, a través de los tiempos, mandan de una manera singular. Y donde, eso es verdad, anidan las leyendas. En Andújar tengo yo, humilde pregonero, amigos buenos e inquietudes solidarias.
Mientras estaba ayer en Andújar, para vivir una jornada hermosa, me pareció ver volar de un lado para otro a Gacelo, mi pajarillo amigo, que siempre se hace peregrino y romero de la Virgen de la Cabeza. El nunca se lo pierde. ¡Quién tuviera sus ágiles plumas para sobrevolar en unos momentos la ciudad y el campo, para posarse en la espadaña del Santuario donde las campanas llaman a los fieles! Para postrarse ante la Celestial Señora, cuando, por primavera, Sierra Morena se arropa con el manto verde de la naturaleza. Mi gorrión, con las aves del cielo, se siente siempre atraído, porque la Virgen llama.
Y por decirlo, con un par de versos de Lope de Vega,
'La Virgen de la Cabeza,
Quién como Ella!'.
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