Andújar se viste en de dolor y consternación durante toda la jornada de Viernes Santo

Jesucristo vivió su Gólgota particular en Andújar por San Miguel y la Plaza de España en la mañana del Viernes Santo, con la procesión del 'Señor de los Señores' que retornó hace siete años a la Semana Santa andujareña, que estaba desprovista de ese angustioso peregrinar del Salvador camino del Calvario. La hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno ha pasado por varias etapas e interrupciones en la mañana del Viernes Santo por las calles de la ciudad. En la época de la Guerra Civil sus imágenes fueron destruidas, una de las causas por lo que se interrumpió su procesión.

IDEAL Andújar

Miércoles, 11 de mayo 2016, 06:23

 

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En el año 1949, el conde de La Quintería encargaría una nueva imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno y del Cirineo, realizada en la Escuela Valenciana Neobarroca y que procesionaria hasta la década de 1960. En el año 2000 la cofradía volvió a revitalizarse y en el año 2006 volvió a salir por las calles tras aprobar el obispo Ramón del Hoyo sus estatutos de cofradía. A la hermandad se la conoce como del Señor de los Señores', porque antes, miembros de la nobleza integraban la hermandad.

Este camino con la cruz a cuestas fue un presagio del inmenso dolor que se vivió por la tarde. La Virgen de las Angustias paseó por las calles de Andújar a su Hijo ya muerto que descansó sobre sus brazos, víctima de tanta afrenta y odio. La salida de esta imagen volvió a congregar a miles de vecinos y visitantes en su imponente salida de la capilla de la Residencia de San Juan de Dios y que dota de una singularidad especial a la Semana de Pasión andujareña.

El templo del velo de la iglesia se rasgó en dos ante el último hálito de vida de un Salvador que murió en la Cruz. La amargura de una madre estremeció las almas y los corazones de los iliturgitanos. Esta escena se encarnó una vez más en la Cofradía de los Estudiantes. Jesús ya pereció del escarnio, la Venerable Hermandad del Santo Sepulcro en cuyas cartelas se recogen momentos alusivos a la Pasión, mezclados con monumentos andujareños portaba en su trono a un Cristo Yacente, a los sones de un bronco tambor que invita al silencio y al recogimiento, como el propio cortejo hace en todo el trayecto de su estación de penitencia. Portadores y güisqueras dejan sentir el rastrear de su paso solemne.

Ya en la noche, la Soledad paseó afligida y desconsolada su dolor por las calles del arrabal de San Bartolomé. Es una de las procesiones que destilan solera y tradición, porque la fundación de la cofradía data del año 1554 y fue el germen de la aparición al culto y devoción del Entierro de Jesucristo, aunque las raíces de la imagen de la Soledad cruzan senderos más intrincados de la historia al 1495, año en que llegan a la ciudad los Padres Mínimos de la Victoria de la Orden de San Francisco de Paula. Con ellos traen una imagen de la Virgen de los Ángeles, que procesionara con las limosnas de los fieles en la noche del Viernes Santo. A esta talla se le conoció como 'La Solá', porque transitaba ya por las primeras estribaciones de la sierra, ya fuera de la ciudad. Esta cofradía tuvo sus momentos de mayor esplendor en los siglos XVII y XVIII.

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Cuando en la madrugada volvió a su templo, dejo silenciosa la ciudad, hasta que en la primera hora del domingo, las campanas repiquen a Gloria. Jesús ha resucitado, y desde la iglesia de San Eufrasio, que pronto verá su nuevo templo, e iniciará su recorrido por las calles de la ciudad.

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