Sí, para completarnos
Es abril un mes para levantar muchos telones de Andújar. Muchos más de los que a simple vista concebimos. Y se palpa un tiempo diferente, en las calles, con ese bullir de hormiguero, en las casas, en los lugares de trabajo. Es un ambiente un tanto reanimador, de brisa nueva,es cierto, pero al mismo tiempo una fina cuchilla lo corta hacia un lado muy costumbrista. Hermoso tiempo, porque lo es en su escritura térrea que tiene un marchamo que se clava en un torrente de albor señero, donde la andujanía esparce su incienso en las estancias sacras (un más allá de lo religioso), ya espirituales, ya culturales e identitarias, en la piel urbana y humana de este lugar, tan privilegiado, pero tan macerado por el asentimiento ramplón del cayado doctrinario.
ALFREDO YBARRA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 09:03
Afloran como en ningún otro tiempo las purezas, los valores, las fortalezas de la ciudad iliturgitana. Y también salen a relucir sus desmayos, sus "peros", sus debilidades. Y este artículo podría" y romero, el de la vehemencia y el barroquismo de rezo demasiado chancero y callejeo escaparatero. Pero siento la obligación, de llamarme laa tención y de paso decirlo; porque aunque no lo parezca ya hay mucha gente que siente esto que les digo, que Andújar se está cerrando a sí misma demasiadas puertas.
Abril es una maravillosa página en blanco donde no podemos ceñirnos a escribir unas raquíticas líneas. Es una hoja donde deberíamos encalar la casa comunitaria, la gran vivienda del alma de Andújar y reforzar unos cimientos históricos y culturales que van mucho más allá de lo que en general se patentiza. Unas raíces que hay que conocer en toda su gran amplitud, defender, y fomentar, y después ampliar, engrandecer. Si no se anda en el equilibrio nos podemos caer. Hay que compensar la carga. Pero es que además hay que darle mayor profundidad, dirección y sentido a ese gran y maravilloso cofre del que todos nos llenamos la boca y proclamamos su grandeza, pero que se está quedando lánguido y frío.
Hay que darle mayor contenido. Porque estamos velando un lienzo que es grandioso, que no es sólo una fachada , porque tiene mil estancias (tantas y tantas las tenemos vacías de muebles y de soplo vitalista). Hay que sacar la cultura humanista iliturgitana de su enclaustramiento, darle vuelo, y no precisamente alas de pollo; desencorsetarla del inmovilismo que se dice ortodoxo. Sí, una Andújar que hizo las Américas, que nos dio a Montero Moya y Alcalá Venceslada, y al rector de Simón Bolivar, y a virreyes de filipinas, y a mujeres escritoras donde eso era casi herejía, y a guerreros valientes, y a uno de los mejores cardiólogos de Estados Unidos del siglo XX; a artesanos y artistas geniales, y a filósofos y juristas de primerísimo orden y a,,,. Si uno sabe equilibrar, si armonizamos y equilibramos los serones del caminar y de la realidad, entonces las bambalinas y los capirotes, las carreteas, caballos y vivas, el pregón de la Andújar que es un Universo estelar, tendrá verdadero sentido.
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