Aventando la primavera
La ciudad ha sacado de la cómoda esa blusa de escotado acantilado y esas enaguas blancas que siempre se pone cuando el tiempo huele a rosas y a primerizas damas de noche. Y es que es primavera, que en Andújar es decir mucho, y la ciudadanía se pone alas y sabe como nadie entregarse a la vida. En estas fechas, especialmente, de prólogo de las efusiones, es cuando se puede contemplar el espacio urbano, las vegas, las campìñas y las sierras iliturgitanas en toda su magnitud.
ALFREDO YBARRA
Miércoles, 11 de mayo 2016, 06:30
La vecindad se echa a la calle y hay un masivo no se qué de gentes por aquí y por allá, que tienen en el rostro escrito la declinación de la felicidad. Y no está nada mal, dada la enorme racha de batacazos que llevamos con los malos tiempos de las crisis. En las cervigueras y en los aleros de los tejados, hay duendes que juguetean a históricas adivinanzas; en las esquinas las centenarias leyendas reviven. En los altozanos las brujas y las hadas juegan con los botijos rotos de las alfarerías a un corro picarón.
Por los callejones, armados caballeros, nobles de endeble cuño, hampones de patio de monipodio, señoritos de altiva mirada y espalda indemne, mercaderes, posaderos y escribientes de las letanías iliturgitanas, se retan en duelos imposibles, mientras unas adolescentes cuchichean desde las viejas rejas y otras bailan una alegre zarabanda. Y en la plaza, la ciudad se muestra, y se vende, y, la chiquillería juega en las antípodas de los entretenimientos tecnológicos que tan bien ponen las anteojeras.
Es primavera y el Encuentro de Vehículos históricos vuelve a celebrarse con su escaparate de viejas glorias, más excelsas que cualquier último modelo de las cadenas de montaje. Por un lado es algo vibrante, muy acorde con esa savia renombrada de la primavera iliturgitana. Por otro no puedo sino sentir nostalgia y dolor por algo que tuvimos entre las manos y dejamos desbaratar torpemente, algo que hubiera sido único, unido a los Hermanos del Val y a Andújar, en un serpentín de posibilidades, dando verdadera marca al nombre de nuestra ciudad.
Y la semana que comienza va a concluir el próximo sábado con el Encuentro de Fotógrafos de Naturaleza, que centrado en el Parque Natural Sierra de Andújar, en eclosión primaveral, rubrica una vez más las inmensas posibilidades de Andújar y sus pagos serranos. Habrá un aspecto teórico en el Cercado del Ciprés y luego una parte práctica en el Parque Natural, contando con el magisterio de avezados fotógrafos, como es el caso de ese impar impulsor de nuestra sierra y de las actividades fotográficas en torno al espacio natural, que es Javier Milla. Hoy, se me filtra en el alma el secreto del fuego antiguo y milagroso de una Andújar que en primavera aventa una mies siempre vivificante.
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