Sobre el habla andaluza

Sobre el habla andaluza
  • Los andaluces tenemos muchas cualidades, pero también cargamos con defectos y sambenitos. Igualmente es cierto que Andalucía es múltiple y variada, y hay espacio para mucho; se mezclan actitudes y personalidades colectivas de todos los colores y hay lugares con fama ganada de esto y otros precisamente destacan por todo lo contrario. Pero hay algunas conclusiones que los estudiosos de estas cosas podrían precisar. Por ejemplo en general, como pueblo común no nos vendemos muy bien, y más si nos comparamos con otras comunidades autónomas. Nos cuesta valorar mucho de lo nuestro, de tantas y tantas cosas que nos engrandecen y perfilan unos rasgos esenciales que nos identifican precisamente e incluso opulentamente. Paradigmas de lo que digo hay muchos.

Pero hoy, a raíz de unas presentaciones académicas, quisiera resaltar el tema del habla andaluza, o, como algunos dicen, la modalidad lingüística propia de nuestras tierras. Llevo muchos años escuchando diversas cuestiones sobre el habla andaluza, compartiendo muchos momentos de intenso diálogo con especialistas en el tema, leyendo algunos trabajos interesantes. Pero luego, todo se difumina, se pierde en una especie de limbo, adonde acaban muchas otras cuestiones sobre nuestra tierra que podrían ir conformando esa estructura identitaria que cada día hay que regar y recrear (no entiendo los símbolos y las identidades rígidas e inamovibles).

Hace poco se presentaba el libro Conciencia y valoración del habla andaluza. Coordinado por el profesor Antonio Narbona y editado por la Universidad Internacional de Andalucía. Esta obra recoge las ponencias presentadas en el curso que con el mismo título se celebró en dicha Universidad el pasado septiembre. Ahora se publica una obra que se ocupa de cuestiones particulares sobre morfosintaxis y construcción del discurso, así como de aspectos de fonética, fonología, léxico, y, otros trabajos centrados en aplicaciones del andaluz en la enseñanza de la lengua española. Está editado por la Universidad de Sevilla. Se encuadra en la colección de Sociolingüística Andaluza Estudios descriptivos y aplicados sobre el andaluz, siendo el volumen dieciséis.

El andaluz es un habla que sigue en constante cambio y, por eso, ha sido sometido de nuevo a estudio por este grupo de investigadores que nació en el Departamento de Lengua Española de la Hispalense hace 40 años. Distribuido en distintos trabajos, diecisiete, de estudiosos de la universidad de Cádiz, Málaga y Sevilla. La obra recoge temas de interés actual tales como el lenguaje institucional y de los medios de comunicación (algo que muestra un pulso muy actual de la situación del andaluz), la fonología y sus repercusiones gráficas en determinados autores literarios, los usos gramaticales propios de la oralidad, las convergencias y divergencias geográficas y sociales, la conformación del léxico y sus usos discursivos, así como las aplicaciones didácticas en la enseñanza de la lengua.

Según cuentan sus autores, se ha querido fundamentar el estudio en el andaluz actual, pero teniendo en cuenta algo tan importante como las bases históricas que son los cimientos del habla que los andaluces interpretamos hoy. Es complejo abordar un tratado de esta índole. Las hablas urbanas a nivel medio y popular, las zonas geográficas y sus devenires lingüísticos, la influencia de la globalidad cultural,..., son algunas cuestiones que hay que tener en cuenta. Pero la historia y complejidad andaluza enredan más este asunto. Lo que no quiere decir que no apreciemos una modalidad propia en Andalucía.

Quiero recordar el inmenso trabajo que en su momento hizo el jienense, de Andújar, Antonio Alcalá Venceslada con su Vocabulario Andaluz, precursor de estos estudios. Su obra tan ingente e intensa, fue premiada por la Academia de la Lengua, en un reconocimiento tácito, ya entonces de la riqueza del habla andaluza. Pues bien, interesante en Estudios descriptivos y aplicados sobre el andaluz es el capítulo dedicado al análisis de términos o voces propias del ámbito rural de la población jienense de Villanueva de la Reina, términos que no aparecen en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española pero que se usan coloquialmente como "enchozá", "zurribanco" o "cerculillo". Además cabe destacar el estudio de la simplificación del sistema fonológico del español de diecinueve consonantes a dieciocho o a diecisiete, según los hablantes.

Hay otras temáticas interesantes, como el sexismo en las escuelas andaluzas. La autora de este apartado ha comprobado que las niñas tienen más facilidad a la hora de expresarse así como de desarrollar antes las estructuras sintácticas. El seseo y el ceceo también están presentes en el libro, cuestiones que visibilizan la clase social y el sexo del hablante, como se ve en la obra de los hermanos Álvarez Quintero. Interesante también el trabajo que habla del andaluz de Juan Ramón Jiménez. También se hace hincapié en aspectos como el incremento en la última década en niños y jóvenes andaluces que se inician en el inglés o están muy en contacto con las redes sociales, de anglicismos, y mezclan términos propios con los incorporados. Todo ello nos lleva a la conclusión de la necesaria reflexión institucional que incorpore con interés y el suficiente dinamismo proactivo el habla andaluza en las escuelas. Algo complejo, porque vengo observando que muchos temas de nuestra sensibilidad, simbolismo, y cultura andaluza, que debieran desarrollarse con contenidos serios en las escuelas andaluzas, se tratan muy de soslayo, se queda en el lado de la caricatura, que del retrato.