¿Romería o Semana Santa?
Costaleros por anderos, capillitas por romeros, mantillas sombrías y minifaldas por lunares, basílica por santuario, la seriedad del capataz por el alegre bullicio del pueblo, "¡al cielo con ella!" por "¡Viva la Virgen de la Cabeza!" De mantillas negras ellas, ellos de terno oscuro, ambos con cirios y, de fondo, música de Semana Santa sevillana , pasodobles taurinos y la música de la Morenita interpretada a un ritmo lento, diferente, adecuado al rachear de los costaleros ...¡Qué tristeza de procesión!
BEGOÑA GIMÉNEZ
Siento que me robaron la adolescencia y que mi niñez se evaporó entre recuerdos de cohetes y lunares, de Mercado y sevillanas, de carrozas y alegría... ¿Dónde estaba el tamborilero tocando su tambor con ese son tan característico que hace que a cualquier iliturgitano, en cuanto lo oye, se le erice el vello y sea capaz de removerle sus sentimientos más profundos? ¿Dónde esos niños y niñas vestidos de Primera Comunión que acompañaban a su Madre por las calles de Andújar? ¿Dónde las madres empujando las silletas con sus chiquillos tras los pasos de la Virgen? ¿Dónde la Diputación formada por antiguos Hermanos Mayores que, en algún año de este o del anterior siglo, portaron esos cetros que hoy casi nadie quiere portar? Y, por qué no, ¿dónde estaban todos esos anderos que durante tantos y tantos años (por mucho que ahora nos quieran vender otra historia que yo, en cincuenta años, no he vivido) han llevado sobre sus hombros a nuestra Santísima Virgen de la Cabeza?
¿Qué interés mueve a quienes todo quieren cambiarlo? ¿Afán de protagonismo? Hace ya muchos años que pienso que en la Cofradía Matriz se produjo un "quítate tú para ponerme yo"; se ha retirado y se ha renunciado a todo aquello que sonara a la Cofradía antes de la "renovación" , sin pararse a pensar que en lo anterior había cosas muy buenas, atesoradas a lo largo de siglos por hermanos que estuvieron antes que nosotros y a las cuales no podemos ni debemos renunciar.
Perdemos la idiosincrasia como pueblo y adoptamos simbologías de otras ciudades y fiestas. Yo no quiero que mi pueblo se parezca a Sevilla, ni mi romería a la del Rocío. Quiero una Cofradía Matriz "MADRE" de todas las demás, preocupada más por oropeles que por oros, cercana a todos los que sufren en este pueblo (son muchas, demasiadas familias), que se preocupe por mantener tantas y tantas tradiciones y costumbres dignas de guardar, legado de nuestros padres y abuelos, cuyo ser sea el servicio al pueblo y a los cofrades y cuyo fin sea unir, no desunir ; una Junta de Gobierno elegida democráticamente (el anterior Presidente lo fue, el actual no); unos Hermanos Mayores que representen a la Cofradía y a todo el pueblo de Andújar y que no sean marionetas en mano del presidente o presidenta de turno; un cuerpo de anderos que porten sobre sus hombros a la Virgen Morena y que la ofrezcan al pueblo al grito de ¡"Viva la Virgen de la Cabeza!" no al de "!Al cielo con ella" y al de "¡Todos por igual, valientes, a esta es!"; una romería, la más antigua de España, que guarde su esencia y sus hermosísimas tradiciones; un pueblo que abra sus puertas a todo peregrino que llegue, no que cierre puertas un sábado de romería. Muchos de los que se fueron , si vieran en lo que hemos convertido esto, desearían volver a marchar.
En Andújar ya no sopla el viento de la sierra, el que huele a jara, a lentisco y a romero. El Betis transporta, río arriba, aromas a velorio y manijero, a peineta, mantilla negra y tacón de punta fina, a capataz de Semana Santa , a contraguías de gomina y patillas exageradas, a acólitos con ciriales e incensarios tocados con dalmáticas, a secretarios exponiendo el Libro de Reglas o Estatutos (jamás vi yo a D. Joaquín Colodrero con él), a costaleros de fajada camiseta de tirantes. Ojalá sople, de nuevo, el viento de nuestra sierra y remueva volantes y farolillos, baquetas y mantillas de blonda clara...