Todo un ejemplo
Desde mi convicción de católica, no podía dejar pasar este espacio, sin referirme a la gran figura que nos ha deparado la Historia de la Iglesia, el Papa Francisco. En este rincón quería y debía referirme a alguien que, en todos los momentos claves acontecidos, desde su nombramiento como Jefe Espiritual de la Iglesia Universal, no ha hecho sino dar ejemplo de cercanía, humildad y claridad, en un tiempo en el que estamos tan carentes de todo ello. Pero también de su poco afán de protagonismo y superioridad, de lo que sí que estamos sobrados, desgraciadamente, los humanos.
ISABEL RECA
Doctores tiene la iglesia, y nunca mejor dicho, para analizar todos y cada uno de los gestos que el Papa ha ido mostrando en cada una de las jornadas de su reciente papado, algunos no demasiado ortodoxos, dicen, pero que los católicos de a pie quizás o sin quizás, puede que le vean otros sentidos diferentes a los puramente eclesiásticos. La elevación de un solo brazo y no ambos en su primera aparición fue la primera señal. No quiere abarcarlo todo, sino lo más cercano, avaricia fuera. Le sobran los oropeles, nada más dar la bendición se desprendió de la estola papal. Su inclinación y el rezo conjunto con quienes asistían en la Plaza de San Pedro, nos dió muestra de la necesidad imperiosa de unidad, frente al individualismo que profesamos. Su desplazamiento en microbús compartido con quienes hasta horas antes había sido sus compañeros en el Colegio Cardenalicio o el hecho de abonar sus gastos de residencia, suma y suman.
Pero observación femenina, el uso del calzado dice y mucho de una persona y ahí, el Papa Francisco, nos da todo un ejemplo. Unos zapatos que han recorrido muchos kilómetros de evangelización en tierras hispanas, donde la fe de los hermanos del otro lado del Atlántico pueden darnos tantas y tantas muestras de otras formas de vivir la religiosidad, tan alejadas de los oropeles europeos. Es por ello, que en estas fechas, en las que España y, en especial Andalucía, se dispone a celebrar la Semana Santa, con la mirada puesta en pasos y tronos, bellísimos, pero muchos plenos de oro y plata y un tanto vacios, sé que esto no gusta, de espiritualidad, los zapatos del Pescador nos debían hacer reflexionar. Que su actitud y sus comportamientos duren durante todo su papado y a los católicos nos sirvan como ejemplo.