Francisco Delgado: "Los cazadores contribuimos a mantener el equilibrio cuando este no se consigue por medios naturales".
Este ha sido un buen año para Francisco Delgado Alférez, pues además de ser el año de su boda su principal afición, la caza menor con perro, le ha colmado de satisfacción al proclamarse ganador de dos importantes campeonatos.
MARTÍN HIDALGO
P.- ¿Ha sido un buen año de caza este que acaba?
R.- Para mí ha sido fantástico, no por lo que haya cazado sino por lo que la caza ha apartado a mi vida personal. En el mes de octubre fui campeón local de Caza Menor con Perro. Esto me permitió participar en el campeonato provincial de la misma categoría representando a Lopera, con la suerte de llegar segundo al control. Así que fui después uno de los representantes de la provincia de Jaén en la final andaluza celebrada en Almería.
P.- ¿Cómo comenzó su afición a la caza?
R.- En un pueblo como Lopera, donde escasea la oferta de ocio, uno tiene que encontrar cómo llenar de entretenimiento las horas de descanso que nos permite el trabajo. Yo la encontré en la caza porque en mi familia hay una gran tradición. Desde pequeño he visto a mi padre preparar su escopeta y esperar ilusionado la apertura de la veda. No podía ser de otra manera, yo tenía que ser cazador. Claro que esto es posible gracias al complicidad de mi mujer que sufre las horas que dedico a la afición.
P- ¿Respeta el cazador al medio ambiente?
R.- En el contexto en el que yo me muevo sin duda, pues aunque la caza es también un negocio, los cazadores que yo conozco están más interesados en disfrutar del contacto con el campo y los animales que en la captura de las piezas. No obstante, todavía queda mucho por hacer en lo que se refiere a la contaminación que vamos dejando en el campo.
P.- ¿Puede la caza contribuir al equilibrio del ecosistema?
R.- En la provincia de Jaén, y en Lopera en particular, es evidente la respuesta. Lo estamos viendo con el conejo, cuya rápida reproducción y la falta de depredadores está provocando un problema en la agricultura. Los conejos se comen los brotes tiernos y secan la planta nueva de olivar u otros cultivos. Una posible solución, menos costosa que otras indudablemente, es la caza. Los cazadores contribuimos a mantener el equilibrio cuando este no se consigue por medios naturales.