Fin del Año

En estos últimos días de 2012 hemos pasado de la frase habitual de "fin de año" a "fin del año". Razones y motivos no nos faltan. El año que se nos va será un mal recuerdo, desgraciadamente, para una gran mayoría de los españoles y, como no podía ser menos, para una gran mayoría a iliturgitanos. Eso si, con un poco de suerte y si la Junta de Andalucía lo permite y ven la luz los restos arqueológicos ocultos en Los Villares, hasta podremos continuar con este gentilicio que el admirado profesor Francisco Manuel Carriscondo, toda una autoridad en materia lingüística, ha seguido, hasta la fecha defendiendo.

Fin del Año

ISABEL RECA

 

A parte de tan singular acontecimiento, que mucho se temen los realistas-pesimistas se quede, como tantos otros en el haber de este pueblo, el balance del año que termina tiene, como todos, sus luces y sus sombras. Sin duda que para unos serán más las primeras, llámense optimistas y para otros las segundas, o sea los pesimistas. Pero al margen de esa, y vuelvo con la dicotomía, siempre hay alguno o algunos hechos por los que ha valido luchar o trabajar durante todo el año. En Andujar también los ha habido y así lo aprecian y lo atestiguan quienes lo han hecho. Hasta los últimos días se han dado pruebas de esa realidad. Nos referimos a la unidad del comercio que, aunque todavía no es para echar las campanas al vuelo, lleva camino de corregir un error que se cometió hace algunos años, no lo nieguen, y ahora, en circunstancias económicas difíciles, se esta pagando.

Desde todas las instituciones, este ha sido un año de la apuesta por el comercio. Desde su comienzo, y sentadas las bases en el anterior, Ayuntamiento, Cámara, Centro Comercial Abierto, Asociación de Comerciantes, Agrumerca, ADEI han puesto su grano de arena para que así fuera y la unión no sólo ha eche la fuerza, sino que hemos visto como de instancias superiores, en este caso delegación provincial, directora general e incluso consejero del ramo de la Junta, algo que ha tiempo que no ocurría, se han molestado al menos en saber de la existencia, escuchar y anotar.

Si encima, cuando haya liquidez, nos hacen parte de lo solicitado, algo habremos ganado y que teníamos perdido. Para pena de los agoreros, en estas fiestas, hemos visto otra vida en nuestras calles y no vayan a decir que nadie ha ganado. Posiblemente, no con el enriquecimiento de otras décadas, pero si nada se hubiera programado y se hubiera hecho, sin luz y sin ambiente, sin cánticos en la calle y sin la alegría de los más pequeños, hubiera sido como para darnos el "pésame" en vez de desearnos felicidad.

Por ello y por otras "cosillas" más que no caben en este espacio, cuando las manecillas del reloj alcancen esta noche las doce y suenen las campanadas, piensen en el ¡Feliz 2013!

 

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