Lenguaje correcto

Según el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, la lengua española hablada no pasa actualmente por sus mejores momentos. Hay "una gran dejación en el modo de hablar" y se ha puesto de moda no ya el empleo generalizado de tacos, sino "el no cuidar el idioma". Utiliza el adjetivo zarrapastroso para denominar el momento que vivimos definiendo lo descuidado que se habla o se escribe. Lo decía durante la presentación, en la sede central del Instituto Cervantes de El libro del español correcto. Claves para hablar y escribir bien en español, publicado por Espasa y coordinado por Florentino Paredes.

Lenguaje correcto

ALFREDO YBARRA

Siempre lo he pensado, que para hablar bien y de forma correcta, hay que leer. Bueno, lo de ser lector siempre me ha servido como brújula de muchos más criterios a la hora de considerar a las personas. Se sabe si una persona lee o no lee, oyéndola hablar y, no digamos, viendo cómo escribe. Si uno rebobina en sus recuerdos y piensa en cómo se hablaba en la escuela, en el trabajo, en la televisión o en la radio hace unas cuantas décadas, se aprecia que, en cuestión de lenguaje, muchas cosas han cambiado.

Hoy la sociedad no cree que hablar y escribir bien sean clave para el éxito social. Igualmente el sistema educativo ha descuidado en los últimos tiempos la enseñanza de la lengua. Buena parte de nuestros universitarios no superaría hoy el listón gramatical que se aplicaba hace décadas a los alumnos de nueve años en el examen de ingreso al bachillerato. Nuestros estudiantes hablan, por lo general, un castellano pobre y, a menudo, impostado, porque el sistema educativo ha descuidado en los últimos tiempos la enseñanza de la lengua.

Y eso es un problema que nos lastra si queremos entender un futuro de pleno desarrollo. Es este panorama poco reconfortante donde se asienta la certeza de que, frente a lo que ocurre en otros países, a nuestros jóvenes no se les forma correctamente en la lectura, la escritura y la oratoria; no se les enseña a exponer sus razonamientos y conocimientos. Los estudios internacionales de evaluación demuestran que el nivel de comprensión lectora de nuestros estudiantes de primaria y secundaria está a la cola de Europa.

Como un libro para estas fechas navideñas se sitúa aún como uno de los regalos mejores para obsequiar, bueno sería tener éste como favorito a la hora de elegir uno. Sería estupendo que muchos presentadores de medios audiovisuales, políticos, personajes del escaparate público, y hasta muchos denominados letrados protagonistas de nuestra realidad, recibieran o se compraran este libro; y mejor sería, que lo leyeran. Todos deberíamos de leerlo, ponernos al día en el uso del español, ese patrimonio medular, que, como otros, nos estructura y nos hace ser una colectividad con un fondo de identidad. El libro del español correcto.

Claves para hablar y escribir bien en español, es una obra útil y de redacción muy clara que nos facilita toda la información necesaria para hablar y escribir bien en español. En su presentación, García de la Concha hablaba de una anécdota, al respecto del español tan cuidado que utilizaba el filólogo Rafael Lapesa, y por ejemplo, cuando iba en coche y otro conductor cometía alguna irregularidad, o un abuso o error, de esos que se dan con frecuencia, "bajaba la ventanilla del coche" y lo más que decía era un "¡imprudente!". Esa corrección la atribuía Lapesa a la labor que había hecho en España la Institución Libre de Enseñanza, en parte para compensar esa moda que hubo en el siglo XIX de hablar mal.

Hoy, sin embargo el uso del taco, de los vulgarismos, está a pie de calle y también en foros donde se debería emplear, aún más, un lenguaje cuidado. Y es que para ciertas personas la exhibición de un lenguaje tabernario quiere ser muestra de un comportamiento desinhibido, sin complejos, de pueblo llano. Tradicionalmente el taco ha tenido una función catártica, de liberación de emociones y sentimientos contenidos, e incluso se ha utilizado para dar énfasis..

Pero el problema es que, en lugar de ser una forma de expresión más, ahora parece casi única, y que los personajes, presentadores, líderes de cualquier tipo...., para atraer la atención del auditorio y mostrar una falsa cercanía, utilizan tacos. Las redes sociales, también nos han desquiciado, y aunque desde la época medieval se usen las abreviaturas, no deberíamos comprender un mundo sin tildes. Y sin haches y sin signos de interrogación y admiración al inicio y sin apenas vocales (solo las necesarias para que un mensaje se entienda).Y además, con esos emoticonos. Con la w que sustituye a "gu", x y K por todos lados, y números sustitutorios (salu2).

También echamos mano de muchos anglicismos, cuando en casi todas las ocasiones tenemos la palabra en español (lifting por estiramiento, glamour por elegante, celebrities por famosos...,). Vamos de error en error, nos gusta hablar mal para aparentar franqueza, o nos subimos a un carro de lenguaje impostado y pedante para parecer, falsamente, cultos. A la hora de expresarnos en general nos falta sentido, coherencia, y criterio, y, como dice García de la Concha, usamos nos expresamos de un modo zarrapastroso.

 

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