Europeos
Ni prima de riesgo, ni toda la terminología económica a la que la situación económica actual nos está acostumbrando, ni incluso los índices de paro, mayores en España que en otros países europeos, nos separa tanto de Europa, como nuestros comportamientos como ciudadanos y sino, a las pruebas nos remitimos. Una vez más hay que retomar las ordenanzas municipales, ¿de qué sirven? Si, desgraciadamente no se sanciona y al ciudadano se le toca el bolsillo, de nada. La del control de basuras, las de animales que hacen sus necesidades en calles y plazas, las de pintadas y grafitos, la de pegada de carteles y hasta si me apuran el tráfico que no sea la utilización del la grúa, por no tratar las de ruidos, que no sea poner al municipal de turno, ahora llamado policía local, en pareja y las esquinas, multa al canto a las motos sin silenciador.
ISABEL RECA
Continuamos con la música a toda pastilla de los vehículos, sacamos las basuras de nuestros hogares cuando nos viene bien o nos apetece, ya sea la primera hora del día o a media mañana, en caso de no molestarse en levantar la tapa del correspondiente contenedor, dejamos la bolsita fuera hasta la hora de la recogida. Si de lo que hablamos es de perros, eso fieles amigos del hombre, en Andújar se han hecho dueños de nuestras calles y plazas, en especial domingos y festivos. Cómo se explica sino, que en una distancia de a penas cincuenta metros, podamos "tropezar", con una veintena de desagradables "caquitas "de los susodichos. Eso cuando existe una ordenanza expresa que lo prohíbe y lo sanciona, pero debe ser que no se vigila.
Vecinos y viandantes comienzan a estar hartos de tan agradable situación, cuando asoman por la puerta de sus viviendas, al igual de que se continúe pegando, en sus respectivas fachadas los pasquines anunciando que se yo, que yo que sé. Se preguntan para qué el gasto de paneles, colocados en los más estratégicos sitios, si el usuario continúa, con el yo aquí que me viene más cómodo. Lamentable, pero real.
Ahora que se aproximan las fiestas navideñas y para dar más signos de nuestro europeismo, han aparecido, como viene siendo habitual, los temidos petardos y llevamos ya algunos días, que se han adelantado a la par que este año el alumbrado navideño. Y son los menores, hasta demasiado pequeños, los que utilizan los explosivos, sin mirar dónde ni cómo, ni a quien. Con todo, no es que se quiera dar a entender de ciudad "sin ley", ni siquiera sin ordenanzas, que ambas existen, pero sí sin vigilancia. Perdone, pero no sabemos estar sin ellas. Podemos y debemos cuidar la ciudad ahora y siempre, porque el dinero que se gasta en limpiar y facilitar la limpieza, es de todos.