Espacios y tertulias

Reclinado en el regocijo de poder estar en una conversación, rica, honda, tranquila, ilustrada, lo que se viene a llamar una tertulia, he podido de verdad palparme en perfiles que me tenían abandonado, algo extraordinario. Y es que tenemos muy olvidado el noble arte de la palabra, la palabra madurada y acrisolada en ese cenáculo de cabales que uno necesita si de lo que se trata de de reencontrarse con la razón y su vertiente humanista. En Andújar hubo épocas de gran riqueza tertuliana, con grupos o círculos de personas con intereses concretos en diversas parcelas del pensamiento en general, la filosofía, la literatura, el trabajo y la economía, y, por supuesto, la política.

Espacios y tertulias

ALFREDO YBARRA

Hace poco, por ejemplo, leía algunas líneas muy interesantes sobre la masonería en la ciudad iliturgitana y cómo personajes de la misma tuvieron cierta influencia en hechos significativos de gran relevancia a nivel nacional. A finales de los años ochenta, del pasado siglo, recuerdo algunas tertulias en las que participé y que tuvieron cierta vidilla alrededor de la Casa Municipal de Cultura y que continuaron después en otros lugares de la ciudad hasta que la política ruin ?adjetivo que señala una parte, sin generalizar- no quiso que hubiera un foco de voces que medianamente se escuchara, desde esa condición de la tertulia de tener alas libres, y es espíritu reflexivo en velocidad de crucero (la reflexión lleva al ejercicio crítico, y la crítica no es necesariamente reproche, al contrario supone una catarsis) y minó el asunto con efectividad.

Por eso me alegra este reencuentro con la tertulia, que de un modo mucho más privado que aquellas que les acabo de comentar, he mantenido como un Guadiana siempre que las circunstancias han sido propicias. Cosa bien distinta son otras fórmulas a las que se les da el nombre de tertulia y tienen un proceder y estructura que nada tienen que ver con los verdaderos axiomas de aquella, regidos por la sensatez de la informalidad y un espíritu libre y sin encorsetamientos políticos, de imagen, o de otro tipo de cuestiones que las distancian de esa sensación que se vive en la los círculos tertulianos. Si el término tertulia les huele a alcanfor, cámbienlo por el de veladas.

En fin, a lo que voy es que necesitamos en general, pero concretamente en nuestra ciudad, espacios para el encuentro y la conversación. Sí, todavía creo en ello, a pesar de que los tiempos parecen ir por otros rumbos. Ya se dice en las páginas bíblicas, que al principio fue la palabra. Sí, la palabra es una herramienta muy potente que tiene la cualidad no solo de comunicar o mover a la acción sino también de conmover el espíritu desde la raíz hasta transformarlo radical e irreversiblemente.

 

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