El Alto Guadalquivir promueve el cuidado de la salud visual entre los mayores
El Hospital Alto Guadalquivir ha participado en los actos organizados por el Ayuntamiento de Andújar destinados a conmemorar el mes del mayor, con una charla dirigida a este colectivo. El evento, que tuvo lugar en el Salón de Actos de la Casa Municipal de Cultura, estuvo dirigido por la oftalmóloga del centro andujareño Antonia Gámez Palomares bajo el título 'Salud ocular en el adulto. Nuevos tratamientos'. El objetivo del encuentro fue fomentar el envejecimiento activo, procurando el bienestar social e individual de las personas mayores, mejorar su calidad de vida y promover su autonomía personal, previniendo situaciones de dependencia. Para ello, la facultativa hizo un repaso por las patologías más frecuentes, aunque no por ello menos graves, en pacientes adultos, las cuales se intensifican sobre todo en edades más avanzadas.
IDEAL Andújar
Entre ellas, se encuentran las cataratas, la degeneración macular y la retinografía diabética, que producen disminución en la visión en mayor o menor medida, además de la blefaroconjuntivitis, que es contagiosa y afecta a la piel que recubre el ojo, y el síndrome del ojo seco.
Debido a que la mayor parte del primer grupo son resultado de una degeneración de las células del ojo, la prevención resulta más compleja, aunque no imposible. El consumo de una alimentación saludable rica en frutas y verduras y baja en grasa animal, la práctica del ejercicio físico de manera regular y mantener un peso saludable son elementos básicos para, al menos, reducir los factores de riesgo de padecer cualquier enfermedad.
Pérdida de visión
Las cataratas son una de las patologías que mayor incidencia en personas con avanzada edad, afectando a más del 55% de los adultos en un grupo de edad entre 65 y 74 años, aumentando hasta más del 70% a partir de los 75 años. Al ser una patología con solución a través de la cirugía, la Dra. Gámez explicó a los asistentes cómo se realiza, eliminando el cristalino original y sustituyéndolo por una lente intraocular, la cual restaura la visión que se había perdido a consecuencia de las cataratas. Gracias al avance de la tecnología, esta intervención se realiza con Cirugía Mayor Ambulatoria, marchándose el paciente a su casa el mismo día de la operación. En el Hospital Alto Guadalquivir se realizaron durante 2011 alrededor de 1.000 intervenciones de este tipo.
Otro trastorno ocular que destruye lentamente la visión central, dificultando la lectura y la visualización de detalles es la degeneración macular. Ésta es más común en personas de más de 60 años, razón por la cual a menudo se denomina degeneración macular asociada con la edad.
Por otra parte, en el caso de la retinopatía diabética, la complicación ocular viene dada porque la diabetes termina deteriorando los vasos sanguíneos que irrigan la retina. Al proliferar el tejido fibroso en ella, el ojo envía una imagen borrosa al cerebro, lo que daña la visión. Gámez hizo incidencia en que, las personas que padezcan diabetes, se hagan revisiones periódicas para controlar su aparición, ya que, en los inicios, no se evidencian síntomas, dolor ni pérdida de la visión, pero a medida que la enfermedad avanza se producen cuadros graves, como el edema macular y otras complicaciones que conducen a una pérdida de visión muy importante. Algunas señales que indican su posible desarrollo son la visualización de moscas volantes, sombras o áreas de visión perdidas, dificultad de ver en la noche y visión borrosa. En el Hospital Alto Guadalquivir, los oftalmólogos realizan la lectura de la prueba diagnóstica para esta enfermedad, la retinografía, que se envía directamente desde los centros de salud, evitando así que el paciente tenga que desplazarse al hospital. Ello evita demoras y un buen control de todos los diabéticos de tipo 2.
Patologías crónicas
Entre las patologías crónicas, que no permiten curación, pero que, al menos, no producen deficiencia visual, se encuentran el síndrome del ojo seco y la blefaroconjuntivitis.
El síndrome del ojo seco generalmente se presenta en personas que, por lo demás son saludables, pero que producen menos lágrimas con el paso de los años. La Dra. Gámez ahondó sobre los tratamientos de este síndrome, que pueden abarcar desde la aplicación de compresas calientes o limpieza de las pestañas, ungüentos lubricantes y gotas para humedecer los ojos. Los consejos más útiles para paliar sus efectos negativos es que eviten el viento y las corrientes de aire de ventiladores, aire acondicionado de habitaciones, coches o aviones o en su defecto protegerse manteniendo los ojos cerrados o usando gafas cerradas. También ayuda humedecer las habitaciones con humificadores o colocar un recipiente con agua sobre los radiadores. Asimismo, se debe parpadear frecuentemente y no tener los ojos muy abiertos, además de evitar irritaciones oculares de cualquier tipo (falta de sueño, viento con partículas, humo de tabaco, irritantes químicos volátiles, piscinas cloradas, etc.).
Por último, en cuanto a blefaroconjuntivitis, se ha explicó que es una enfermedad producida por una bacteria que asocia dos problemas: por un lado, una enfermedad dermatológica que se traduce en una inflamación del revestimiento cutáneo del borde de los párpados (la blefaritis) y, por otra, la inflamación de la membrana que tapiza la parte exterior del ojo (la conjuntivitis). Dado que es infecciosa, se recomienda a quien la padezca limitar el contacto con otras personas hasta que ésta no se trate totalmente.