Por el camino
Me encontré por el camino a personas jóvenes henchidas de ilusión, con verdadera vocación de servicio a los demás. Ellos procedían de los nobles pueblos de España. Defendían una democracia incipiente y con su vida muchos pagaron el precio de la misma. Era un terreno hostil pero contribuyeron en gran medida a conseguir una paz que ya es duradera. En muchos hogares humildes sus seres queridos lloran ausencias. Estaban solos o eso nos parecía. Todo está tan cerca y a la vez tan lejos....¿ Hacían algo en Madrid o no para evitar esto? ! Qué dolor en nuestras filas! ¡Cuánta sangre derramada y qué precio más caro tuvimos que pagar!
BELÉN CUETO
Defendieron la democracia pero con menos bombo y platillo que los que se creen que es suya. En esa época en la que sufrieron tanto abandono también la delincuencia centraba sus esfuerzos pero es ahora cuando las bandas organizadas adoptan métodos más agresivos y ofensivos, la violencia de género, los delitos telemáticos que tanto daño hacen a la intimidad de las personas y un largo etcétera y contra esta lacra también les tiene la democracia como un baluarte fundamental.
Por ese camino, no hace mucho de ello, vi a personas cómo se entregaban en cuerpo y alma a sofocar gravísimos incendios por aquí y por allí. Hidroaviones, helicópteros, camiones cargados de agua, gomas extendidas desde éstos hasta el mismo corazón del infierno y ellos con el arrojo de los mejores, enfrentados cara a cara contra inmensas llamas descontroladas. No saben dar la espalda a la realidad y hora tras hora arriesgan más de lo que en los convenios se estipula.
Por el mismo camino se llega también a ellos, los que tras años y años de prácticas y estudios están preparados para salvar a los demás de enfermedades innumerables. Quirófanos acondicionados con el instrumental dador de vida, corazones abiertos y curados por manos mágicas; curas y caricias que no faltan en una sola casa de nuestros vecinos. Todos estamos encomendados a sus esfuerzos y sus logros dan vida. De sus fracasos y de su responsabilidad laboral, mejor no hablar, porque nadie entiende que la vida se agota y con el paso de los años esta enfermedad, no sanará.
Me encontré en el mismo camino a los que con su sabiduría hacen que los alumnos de las aulas adquieran los conocimientos necesarios para que el día de mañana España sea un país con futuro, competitivo. Estas personas en constante reciclaje año tras año, ven pasar promociones de estudiantes desde sus comienzos hasta su salida de la Universidad.
En este camino, soldados españoles cumplen con misiones internacionales por distintos lugares del mundo (Afganistán, Líbano, Bosnia, etc), zonas éstas donde la vida adquiere un precio que no acostumbramos a dar y donde el día supera las veinticuatro horas. Blindados, chalecos antibalas, armamento aliado del que no te apartas ni para ir al baño. Comes lo que hay, te lavas cuando puedes, duermes si las pesadillas te dejan en paz. Defiendes una causa internacional, de globalización, que muchos no entienden, que muchos no aprecian pero sí son bastantes las unidades militares que ya no cuentan en sus filas con los mismos que iniciaron la partida. Los que se quedaron por el camino lo hicieron como héroes. O no es heroismo morir defendiendo causas justas?
Por ese camino me he encontrado a tantos y tantos trabajadores opositores anónimos entregados en cuerpo y alma a una profesión honrada y peligrosa, ganada gracias a sus esfuerzos, trabajadores del silencio que cuando la abundancia, sus exiguos emolumentos eran la risa de los todopoderosos amos de los pelotazos quienes paseaban en Mercedes y sus destinos turísticos lo eran en el Pacífico. Los primeros comían bocatas de mortadela, los segundos ni se conformaban con el jamón de pata negra rodeado de piquitos crujientes regados por el mejor vino de la bodega.
Y seguimos por el camino de las juergas, de las comidas populosas gratis, de los teléfonos móviles liberados, de las tablets, de los iPad, de los iPhone, de las dietas por territorialidad, de los coches oficiales, de los ERES, de los asesores para todo, de los liberados, de las ayudas a diestro y siniestro con arbitrarias fórmulas de su correspondencia o no, de ocupar puestos de responsabilidad por ser amigo de o estar afiliado. Se ha llegado hasta el fondo del pozo pues la avaricia, la codicia y el engaño lo han esquilmado todo pudiendo tristemente con lo que es justo. La gallina de los huevos de oro se ha terminado y ahora, las consecuencias para el resto de los mortales. Hasta nuestra monarquía ha sido tocada.
Son muchos, claro está, los que iban por el buen camino, pero a esos otros políticos que no transitaban por esta senda, que han hundido el país de la forma más vil, que nos han llevado a la ruina, que han hecho desaparecer la clase media , que la justicia los ponga en su sitio, que aunque sea un sueño, se les confisque lo que se han llevado y sus propiedades y se les retire de la política, porque gracias a ellos somos más pobres, tenemos menos poder adquisitivo, menos prestigio internacional y lo que es peor, menos credibilidad.
No van por buen camino los que actualmente recortan gastos sociales a las clases más desfavorecidas, ni saben considerar con justicia a los que por la senda del bien me encontré. No todos los colectivos son iguales, señores políticos. No vale todo para salir de la crisis. Es hora de que reconsideren su actitud. El pueblo está indignado.
Y como dijo D. Miguel de Unamuno, "me duele España".