Las obras de San Miguel ponen en valor las pinturas de la bóveda
La restauración de la sacristía de San Miguel pondrá en valor la pintura mural que decora toda la bóveda. Las obras que se están acometiendo están siendo sufragadas por los feligreses y la aportaciones de la Asociación Amigos del Patrimonio. La restauradora, Macarena Teruel, está llevando a cabo estos trabajos. En primer lugar está protegiéndolas a base de pegar, con una resina acrílica, papel japonés y gasa de algodón ya que la estructura que sujeta la bóveda tiene que ser restaurada para consolidarla y evitar las filtraciones de agua y humedad. Una vez consolidada la estructura, se limpiarán las pinturas consolidando el color y reintegrando las partes que faltan, además de unir las grietas, una tarea que puede finalizar para fin del presente año.
IDEAL Andújar
La instalación de un andamio por la empresa gestora Construcciones Calderón, está haciendo que las pinturas se puedan ver de cerca y ver mejor la categoría pictórica de las mismas, pudiendo existir dos manos, una la que pintó el apostolado y otra la que pintó la trama.La bóveda pintada ha llamado la atención a los historiadores del Arte como Bonet Correa, Pérez Sánchez, Galera Andreu o Ulierte Vázquez. La bóveda elíptica está decorada por una pintura mural consistente en la iconografía de Jesús con sus Apóstoles, orlados y enmarcados en una trama geométrica circular que ocupa todo el espacio.
Según datos aportados por la Asociación Amigos del Patrimonio la obra de la sacristía es muy posterior al origen de la iglesia, concretamente es obra del siglo XVII, siendo maestro de obras de la diócesis Juan de Aranda.Siglo XVII de penalidades, crisis, epidemias, guerras, España pierde su hegemonía en Europa pasándole el testigo a Francia.
La obra de la sacristía será una obra humilde, de tapial y ladrillo, no será de sillería (piedra tallada). Juan de Aranda es su constructor, el prelado que la patrocina es Baltasar Moscoso y Sandoval poderoso hombre oriundo de Cantabria, del estamento nobiliar, muy cercano a los monarcas Felipe III y Felipe IV, sobrino del Duque de Lerma. Fue obispo de Jaén desde 1619 hasta 1646, marchando con posterioridad al arzobispado de Toledo. No podía ser menos. En Jaén llevó a cabo los muchos procesos para la autentificación de los restos de mártires como los de San Bonoso y Maximiano en Arjona, entre otros siguiendo las normativas trentinas sobre la revalorización de los santos. En las pechinas de la bóveda aparece su heráldica.
La bóveda cierra el espacio arquitectónico de 9 metros por 7,5 metros y es muy probable que las pinturas sean del pintor Antonio Garcia Reinoso, pintor del siglo XVII, nacido en torno a 1620 en Lucena, según Palomino, y en Granada según recientes estudios. García Reinoso tiene obra en Andújar, alguna está perdida, así como en algunos puntos de Jaén, como por ejemplo en Martos, muriendo en Córdoba en 1677.