Del blanco y negro a la música digital. 20 años del Recinto Ferial
Atrás quedó la feria de corte familiar que se esparcía por Las Vistillas y los Jardines de Colón y que hoy se esparce con amplitud desde la Avenida Blas Infante hasta la Avda Bruselas. La Feria de Andújar cumple veinte años en su actual ubicación, una localización que en principio contaba con la reticencia de muchos pero que ha demostrado que la diversificación de espacios y de la oferta a los diferentes sectores ha dado sus frutos.
IDEAL Andújar
Desde 1992 el recinto ferial ha ido cambiando, tal como lo han hecho los tiempos siendo los sectores joven e infantil los principales beneficiados. Uno de los factores ha sido la consolidación de las casetas que las asociaciones y colectivos, cofrades en su mayoría, han promovido y son el principal atractivo entre la juventud que sitúa entre estas carpas y en la Plaza de Andalucía o Plaza Cofrade su punto de encuentro. Los más pequeños también han visto como la oferta de luces, colores y sonidos en movimiento se han incrementado aunque la crisis, estos últimos años, ha disminuido el número de 'cacharritos' y ha visto como se elevaba el precio de los paseos de los más pequeños.
Un ambiente social, cultural y musical que difiere mucho de años pasados donde el 'Teatro Chino de Manolita Chen' era el trampolín de artistas y humoristas que desde su espectáculo de variedades traía a Andújar a personajes destacados del panorama musical del momento principalmente relacionados con la revista, la canción española y el flamenco. Muchos recuerdan hoy con nostalgia las albóndigas del Quiosco Penalva, el tiro pichón con corcho o las atracciones para adultos como el tiovivo, el carrusel o el látigo que ahora han evolucionado a atracciones donde la velocidad y la altura con las tónicas dominantes. Una nostalgia de una Feria que ha evolucionado y ha ampliado su espacio, sus horizontes y también sus expectativas y que ha dado el relevo de la diversión, fundamentalmente a los jóvenes.
El ambiente tradicional de las casetas, que se han asentado en este espacio y han visto ampliadas sus instalaciones, no ha desaparecido en esencia. Famosa por sus pinchitos y montaditos abre el camino del ferial Izquierda Unida, seguida de la Caseta Andaluza Cultural, El Puro, El Caballo y la Taurina. Frente a estas los partidos políticos concentran a sus simpatizantes y los colectivos atraen a sus miembros como la Asociación Cultural Andalusí, APROMPSI y como novedad este año la Asociación Deportiva Club de Baloncesto Sierra de Andújar. La ampliación las peñas tradicionales y la afluencia del público motivó, en parte, el traslado al ferial actual más acorde con una ciudad moderna.
La Caseta Municipal ahora es sinónimo de oferta reservada a los mayores con actuaciones de orquestas que animan a que dejen sus asientos al son de pasodobles y rumbas. Actuaciones de grupos destacados del panorama nacional han estado en Andújar aunque la respuesta de público no ha sido del todo proporcional a la calidad de los músicos. El pago por las entradas deshacía la ilusión de una ciudadanía acostumbrada al mal hábito de la oferta gratuita que, sin embargo, esperaba los diez últimos minutos de entrada libre para abarrotar el espacio. Una programación que, por la situación actual, se ha visto reducida y es absorbida por empresarios locales a través de las casetas como reclamo.
La feria es sinónimo de actividad, ya sea de ocio, cultural, teatral y también empresarial. Son muchos los bares y restaurantes que se asientan en el ferial ofertando sus productos y que ven en este periodo una oportunidad de negocio. El sector de la hostelería alrededor del recinto ve incrementada exponencialmente su actividad ya sea durante la jornada de día, que cada vez es más seguida, como durante la noche. Una actividad que anteriormente afectaba positivamente a los baristas asentados en el centro de la ciudad por su cercanía a Las Vistillas, mientras que los bares a lo largo de los Jardines de Colón permitían que los vecinos llevaran sus viandas y las compartieran en la Feria.
Veinte años separan las tómbolas de la 'muñeca chochona' y del perrito piloto de las cafeteras, tostadoras y patinetes eléctricos. Una feria en blanco y negro que pasó al todo color, de las veladas de orquesta y variedades a la música digital pero que, en definitiva, vuelve a congregar cada mes de septiembre a la sociedad andujareña como válvula de escape y pórtico de la cotidianedad laboral y educativa de cara al nuevo curso.