Rosa Oliveros, directora de Cuidados de Enfermería del Alto Guadalquivir: "La escucha, la empatía y el buen trato son las claves fundamentales para el cuidado de los pacientes"
Hace tan sólo tres meses, el Hospital Alto Guadalquivir recibía un premio que le designaba como "Mejor centro de cuidados 2011"de todo el país, entregado por la Unión Española de Sociedades Científicas de Enfermería (UESCE). En los trece años que lleva el centro hospitalario andujareño abierto, son muchos los avances que ha tenido en esta y otras materias. Hoy lo conocemos más de cerca con su directora de Cuidados de Enfermería, Rosa Oliveros, con quien hacemos un repaso por los hitos más importantes por los que ha pasado la enfermería hospitalaria de nuestra localidad.
IDEAL Andújar
P.- ¿Qué ha supuesto este premio, fundamentalmente para los profesionales de enfermería, y también para el resto del personal?
R.- El premio ha supuesto el reconocimiento a la labor de muchas enfermeras y enfermeros que trabajaron y trabajan por situar al paciente y su familia en el centro de los mejores cuidados que les podemos ofrecer. El área de cuidados de enfermería está integrada también por las auxiliares de enfermería, celadores, matronas y fisioterapeutas; todos aplican y mejoran cada día el modelo de cuidados de nuestro hospital y del resto de centros de la Agencia Sanitaria Alto Guadalquivir.
P.- Desde su apertura, se dijo que era un "hospital muy enfermero", un término que se desconocía. ¿En qué consiste y cómo lo vemos aplicado en el día a día?
El espíritu de los cuidados lo infundió el primer equipo directivo y después hemos seguido desarrollándolo. En nuestros hospitales los pacientes no ocupan las unidades en base a su patología, sino en base a las necesidades de cuidados que presentan, integrando el nivel de dependencia con el de vigilancia que precise, independientemente del problema que le hace estar ingresado.
En un centro de procesos mayoritariamente agudos la enfermería tiene un papel fundamental anticipándose a las necesidades de los pacientes a su vuelta al domicilio; siempre nos preocupó mucho la continuidad de los cuidados al alta: desde el ingreso del paciente enseñamos a la familia a cuidarlo para cuando regresen lo hagan en las mejores condiciones posibles, y trabajamos codo a codo con los compañeros de Atención Primaria para ello.
Cada paciente tiene siempre una enfermera responsable, que conoce todo su proceso y desarrolla un Plan de Cuidados individualizado desde el ingreso hasta el alta. Para nosotros cada paciente es especial y distinto del resto, con unas necesidades concretas, y le ayudamos en su autonomía para el cuidado.
Fuimos pioneros en la clasificación enfermera de pacientes en Urgencias, estableciendo niveles de prioridad para ser atendidos en base a su nivel de riesgo o gravedad y no por orden de llegada. Este sistema ha demostrado ser el más eficiente y seguro en los dispositivos de Urgencias, y hoy en día sigue siendo implantado donde no existía.
P.- ¿Cómo ha ido evolucionando en estos años la enfermería del hospital?
R.- Recuerdo que traducíamos herramientas de las enfermeras canadienses que aún no se encontraban en castellano, y que hoy son las taxonomías de diagnóstico, intervención y evaluación de resultados enfermeros utilizadas por toda la enfermería española y reconocidas como tales por el Ministerio de Sanidad.
Hemos trabajado por estandarizar la práctica enfermera evitando la variabilidad, por asegurar la continuidad de los cuidados, por avanzar en la asistencia y el cuidado a las personas cuidadoras familiares, de los pacientes vulnerables o frágiles, y desde hace unos años venimos desarrollando Programas de Educación en Cuidados para que las personas con enfermedades crónicas aprendan a modificar sus hábitos de vida y a evitar complicaciones o reagudizaciones.
Desde siempre hemos prestado gran atención al parto y nacimiento. Asistimos al inicio del Proyecto de la Humanización de la Atención Perinatal en Andalucía, y hemos ido adaptando protocolos y espacios para una atención cada vez más amigable a las madres y parejas, sus hijos e hijas, y su familia.
En estos 13 años hemos mejorado los sistemas de información y hemos desarrollado herramientas de gestión de cuidados que nos aportan medidas de calidad de los mismos para continuar avanzando.
P.- En el hospital hay también alumnado de enfermería y fisioterapia, ¿qué supone para los profesionales y para los pacientes la presencia de alumnos en las unidades?
R.- Hace seis años iniciamos las prácticas de alumnado de ambas disciplinas en nuestro hospital, y el resultado es de gran satisfacción por nuestros profesionales, así como por las alumnas y alumnos que han realizado sus prácticas aquí. Para los profesionales es un mérito, una responsabilidad, y un orgullo tutorizar alumnos que luego pueden convertirse en compañeros de trabajo (algunos ya lo han hecho). Para los usuarios es una tranquilidad, pues entienden que esta profesión debe llevar una importante carga lectiva en prácticas clínicas, y los reciben con merecida confianza por estar siempre acompañados de sus respectivos tutores.
Existe una fluida relación con la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Jaén. También tenemos alumnas y alumnos del resto de categorías profesionales, lo que en definitiva supone una dosis extra de responsabilidad y también de motivación para continuar mejorando nuestra práctica.
P,. En general, una de las cosas que suelen destacarse del centro es el buen trato de sus profesionales hacia los pacientes y acompañantes. ¿Cómo se consigue esto?
R.- En el año 2006 redactamos la "Guía de Buen Trato" que hoy sigue vigente, con una edición de bolsillo para los profesionales, y anualmente realizamos entrevistas a usuarios referidas expresamente a cómo se han sentido tratados, de las que obtenemos áreas de mejora para avanzar en este aspecto, que entendemos como irrenunciable. En nuestro modelo de cuidados cada persona es única, y la individualización es una constante en todas las actuaciones; para ello la escucha, la empatía y el buen trato son las claves fundamentales.
En el Plan anual de Formación siempre figuran varias actividades formativas referidas a habilidades emocionales y de comunicación, resolución de situaciones difíciles, etc. Y en los objetivos individuales de cada profesional también aparecen referencias al buen trato y al ejercicio de dichas habilidades.
Ciertamente en los cuestionarios de satisfacción que cumplimentan los usuarios el trato de los profesionales siempre obtiene las mejores puntuaciones, y a menudo recibimos felicitaciones expresas de pacientes atendidos en las unidades.
p.- Suele llegarnos información de logros que consiguen equipos formados por distintas categorías de profesionales: enfermeras, auxiliares, médicos... ¿Se prima el trabajo en equipo, multidisciplinares, en vez de los éxitos más individualistas?
R.- Por supuesto. En los mapas de competencias de todas las categorías profesionales el trabajo en equipo ocupa un lugar primordial, así como en las herramientas de evaluación del desempeño. En el terreno de la sanidad no existen trabajos individuales, el paciente es el centro y todos los profesionales estamos llevados a coordinarnos para construir el mejor plan terapéutico con él o ella. Fíjese que digo "con" y no "para él o ella", pues el papel activo de los pacientes es una premisa
fundamental en su mejoría; cada profesional aporta su campo de conocimientos y habilidades y todos respetan la libre e informada decisión del paciente.
Para ello la personalización de los cuidados es la base porque hace que todo gire entorno al paciente y su familia, evitando duplicidades, esperas innecesarias, falta de información, etc.
Actualmente estamos inmersos en el proceso de Acreditación de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (I.H.A.N.). Es un proyecto internacional de UNICEF, ambicioso, que han conseguido muy pocos hospitales españoles, que requiere de la coordinación de todos los profesionales de enfermería y medicina del área materno-infantil, así como con los equipos de Atención Primaria, pues aborda la asistencia desde el embarazo, el parto, y hasta el inicio de la crianza en domicilio.
P.- ¿Qué aporta la enfermería de este hospital a los usuarios?
R.- Nuestra misión es aportar un máximo nivel de independencia para el cuidado a las personas que atendemos, entendiendo al paciente y su familia como un todo. Cuando alguien no es capaz de realizar alguna acción para su cuidado la realizamos nosotras/os (suplencia), cuando no encuentra motivación o no sabe cómo hacer para mejorar su salud o aumentar su autonomía le enseñamos distintos modos de hacerlo; todo ello basado en un plan individualizado de cuidados en el que evaluamos juntos los logros conseguidos.
La gestión de casos es otro eje clave: la enfermera referente del paciente hace de nexo entre profesionales o instituciones en los casos de cuidados complejos, personas dependientes y sin soporte familiar, etc. Es la figura que interactúa con los equipos de Atención Primaria para garantizar el mantenimiento de los cuidados precisos en el hogar, agilizando citas, consiguiendo recursos externos (ortoprótesis, equipos de nutrición, instrumentos para la movilización...) y evitando al máximo desplazamientos de la familia y/o el paciente muy dependiente.
Un ejemplo claro de la gestión de casos son los cuidados paliativos. En este proceso trabajamos con las familias en el afrontamiento del pronóstico y en el soporte de cuidados que necesitan estos pacientes tanto en el hospital como cuando deciden marchar al domicilio, en coordinación con los equipos de Atención Primaria.
P.- ¿Hacia dónde se dirige la enfermería, cuáles son los avances en los que se trabaja en la actualidad de cara al futuro?
R.- El gran campo de la enfermería actualmente es el abordaje de las personas con procesos crónicos para mejorar la calidad de vida y evitar en lo posible reagudizaciones o complicaciones derivadas de los mismos. Desde el hospital trabajamos en temas como la insuficiencia cardiaca, la rehabilitación cardiaca, diabetes, EPOC, etc. Actualmente estamos incorporando un nuevo programa para personas con asma, y seguiremos desarrollando otros según las necesidades de la población que atendemos.
Hay un futuro inmediato basado en la Enfermería de Práctica Avanzada. Me refiero a aspectos como la prescripción enfermera que ya hemos incorporado y que seguirá desarrollándose mediante protocolos de actuación conjunta con medicina para determinados procesos de salud. Hay un futuro cercano orientado a implantar modelos de consulta finalista, en la que el profesional de enfermería cierre un episodio de salud o una asistencia en urgencias.
Y estoy segura de que hay un futuro no lejano en el que la enfermería tome más riendas de la atención socio-sanitaria de los pacientes dependientes tanto en el hogar como en instituciones, construyendo nuevos modelos de atención de cuidados avanzados en domicilio.
Nuestra profesión siempre estuvo abierta a adquirir nuevas competencias, y los últimos años han sido muestra de ello. Espero que en las nuevas generaciones prevalezca el espíritu de presencia constante con el paciente y su familia para el fomento de su máxima autonomía.